¿Qué es el solsticio de verano?

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Solsticio de verano

 

¿QUÉ ES UN SOLSTICIO?
¿Qué son los solsticios y cuándo ocurren? ¿Coincide siempre el solsticio de invierno con el primer día del invierno? Descubre a qué se deben estos fenómenos astronómicos bianuales y cómo causan los días más cortos y largos del año.

¿Qué son los solsticios y cuándo ocurren? ¿Coincide siempre el solsticio de invierno con el primer día del invierno? Descubre a qué se deben estos fenómenos astronómicos bianuales y cómo causan los días más cortos y largos del año.

Este año, el solsticio de verano septentrional ha tenido lugar el 20 de junio a las 5:32 en hora peninsular. Al sur del ecuador, este mismo momento marca la llegada no oficial del invierno. Los solsticios ocurren a la vez en todo el mundo, pero sus horas locales varían.

Tradicionalmente, los solsticios de invierno y verano marcan el cambio de las estaciones junto con los equinoccios de primavera y verano. Sin embargo, hoy en día los meteorólogos utilizan oficialmente los registros de temperaturas para dibujar los límites entre las estaciones. Entonces ¿qué son exactamente los solsticios? ¿Y cómo se han celebrado a lo largo de la historia? Esto es todo lo que necesitas saber:

¿Qué son los solsticios?
Los solsticios ocurren porque el eje de rotación de la Tierra está inclinado unos 23,4 grados respecto a la órbita de la Tierra alrededor del Sol. Esta inclinación provoca las estaciones de nuestro planeta, ya que los hemisferios norte y sur reciben cantidades desiguales de luz solar a lo largo de un año. Desde marzo a septiembre, el hemisferio norte está más inclinado hacia el Sol, lo que da lugar a la primavera y el verano. De septiembre a marzo, el hemisferio norte está más alejado, de ahí que ocurran el otoño y el invierno. En el hemisferio sur, las estaciones van a la inversa.

En dos momentos cada año —los denominados solsticios—, el eje terrestre está más inclinado hacia el Sol. El hemisferio más inclinado hacia nuestra estrella vive su día más largo, mientras que el más alejado vive su noche más larga. Durante el solsticio de verano del hemisferio norte —que siempre cae en torno al 21 de junio—, el hemisferio sur pasa por el solsticio de invierno. Del mismo modo, durante el solsticio de invierno del hemisferio norte —que ocurre en torno al 22 de diciembre—, el hemisferio sur pasa por el solsticio de verano.

También puedes pensar en los solsticios en términos de dónde aparece el Sol en la Tierra. Cuando es el solsticio de verano en el hemisferio norte, el Sol aparece directamente sobre el trópico de Cáncer, la línea de latitud a 23,5 grados norte. (Es el punto más septentrional al que puedes llegar y aún ver el Sol directamente sobre tu cabeza.) Durante el solsticio de invierno del hemisferio norte, el Sol aparece directamente sobre el trópico de Capricornio, al sur del ecuador.

La Tierra no es el único planeta con solsticios y equinoccios; cualquier planeta con un eje de rotación también los tiene. De hecho, los científicos planetarios utilizan los solsticios y equinoccios para definir las «estaciones» para otros planetas de nuestro sistema solar.

Con todo, cabe señalar que las estaciones de otros planetas no equivalen climáticamente a las de la Tierra por varios motivos. En primer lugar, las inclinaciones axiales de otros planetas difieren: e eje de rotación de Venus está inclinado solo tres grados, así que hay mucha menos diferencia estacional entre los solsticios de verano e invierno de Venus que en los de la Tierra. Asimismo, planetas como Marte tienen órbitas menos circulares que la Tierra, lo que significa que sus distancias del Sol varían más drásticamente que las nuestras, con efectos proporcionalmente más grandes en la temperatura estacional.

La inclinación axial de la Tierra desempeña un papel mucho más grande que su órbita casi circular a la hora de gobernar las estaciones anuales. La Tierra realiza su máximo acercamiento anual al Sol casi dos semanas después del solsticio de diciembre, durante el invierno del hemisferio norte. La Tierra está más alejada del Sol casi dos semanas después del solsticio de junio, durante el verano del hemisferio norte.

El solsticio a lo largo de la historia

Solsticio de verano
La gente contempla el sol de mediados de verano mientras se eleva sobre el monumento megalítico de Stonehenge el 21 de junio de 2005, en Salisbury Plain, Inglaterra. Las multitudes se congregaron en el antiguo círculo de piedra para celebrar el solsticio de verano, el día más largo del año en el hemisferio norte.

Solsticio de verano
La gente contempla el sol de mediados de verano mientras se eleva sobre el monumento megalítico de Stonehenge el 21 de junio de 2005, en Salisbury Plain, Inglaterra. Las multitudes se congregaron en el antiguo círculo de piedra para celebrar el solsticio de verano, el día más largo del año en el hemisferio norte.

FOTOGRAFÍA DE PETER MACDIARMID, GETTY IMAGES
Durante milenios, culturas de todo el mundo han diseñado formas de celebrar y venerar estos fenómenos celestes, desde construyendo estructuras que se alinean con el solsticio hasta organizando festivales estridentes en su honor.

Aunque se desconoce el propósito de la enigmática estructura inglesa de Stonehenge, este monumento de 5000 años de antigüedad tiene una relación especial con los solsticios. En el solsticio de verano, la Heel Stone del complejo, que se encuentra fuera del círculo de piedra, se alinea con el sol naciente.

En Egipto, las Grandes Pirámides de Guiza también parecen estar alineadas con el Sol. Cuando se ven desde la Esfinge, el Sol se pone entre las pirámides de Keops y Kefrén durante el solsticio de verano, aunque se ignora cómo los antiguos egipcios consiguieron orientarlas de esta forma.

Muchas culturas han descubierto formas únicas de celebrar el solsticio de verano. La festividad escandinava tradicional de Midsummer le da la bienvenida con danza, bebida y romance. Durante la fiesta eslava de Ivan Kupala, la gente lleva coronas de flores y baila alrededor de las hogueras, mientras los valientes saltan sobre las hogueras para asegurarse buena suerte y salud. En una tradición más moderna, los habitantes de Fairbanks, Alaska, celebran el solsticio de verano con un partido de béisbol nocturno para celebrar que tendrán hasta 22,5 horas de luz diurna en verano. El Midnight Sun Game se ha jugado 115 veces desde 1906.

El solsticio de invierno también se celebra. El 24 de junio, a tiempo para el solsticio de invierno del hemisferio sur, el imperio incaico celebraba Inti Raymi, un festival que conmemoraba al poderoso dios sol de la religión incaica, Inti, y celebraba el año nuevo incaico. El festival todavía se celebra en los Andes y desde 1944 se ha escenificado una reconstrucción del Inti Raymi en Cuzco, Perú, a apenas tres kilómetros del hogar del imperio incaico. Los antiguos romanos celebraban el solsticio de invierno con Saturnalia, un festival de siete días que consistía en intercambiar regalos, decorar las casas con plantas y encender velas. Y los iraníes celebran Yalda en diciembre. El festival —un pilar desde que el zoroastrismo fue la religión dominante en Irán— honra el nacimiento de Mithra, la antigua diosa persa de la luz.

Ideas erróneas sobre los solsticios
Si los solsticios marcan los días con más y menos luz del año, ¿por qué las temperaturas no reflejan eso? En resumen, es porque la tierra y el agua tardan un tiempo en calentarse y enfriarse.

Algunos también creen que, como la rotación de la Tierra está ralentizándose, cada nuevo solsticio bate un nuevo récord de duración del día, pero no es cierto.

Es cierto que la rotación terrestre se ha ralentizado a lo largo de miles de millones de años, a medida que la Tierra perdía momento angular por las mareas de nuestro planeta. Las líneas de crecimiento de los fósiles de corales demuestran que hace más de 400 millones de años, los días en la Tierra duraban menos de 22 horas.

Pero la ralentización gradual de la Tierra no es el único factor involucrado. Imagina un patinador sobre hielo girando sobre los patines; pueden acelerar o ralentizar sus giros dependiendo de cuánto recojan las extremidades. Del mismo modo, los cambios en la distribución de la masa de la Tierra —desde los vientos de El Niño hasta el deshielo de Groenlandia— pueden modificar sutilmente la velocidad de rotación de nuestro planeta.

Teniendo esto en cuenta, se cree que el día más largo desde la década de ocurrió en algún momento de 1912. Duró menos de cuatro milisegundos más que la media reciente.

Cortesía de National Geographic

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