Que el pánico no nos arrope

Hugo López Morrobel
Hugo López Morrobel

La percepción consciente, o inconsciete, genera en cada individuo una realidad que impregna de manera objetiva o subjetiva, su opinión o idea, sobre un acontecimiento cualquiera.

En la mayoría de los casos, la percepción se genera en el cerebro de cada persona en particular, y definitivamente, tiene un peso específico en sus sensaciones ante los procesos que observa a través de sus sentidos.

Sin lugar a dudas, el proceso de la percepción va mucho más allá de lo que podríamos imaginar, dado que la mayoría lo limitamos a la audición, la visión, el gusto, el tacto y el olfato.
En todo ese proceso, se puede afirmar que la visión es el elemento que tiene mayor significación o importancia, entre los antes citado, al momento de emitir una opinión favorable o desfavorable ante cualquier situación.

Y esa percepción visual casi siempre es tomada como fundamental y decisiva, al momento de dar el dictamen sobre un proceso.

Creo que ese tipo de impresión fue la que motivó la alarma de los dirigentes federados, en la asamblea del Comité Olímpico Dominicano, cuando concluyeron que existen marcadas demoras en los trabajos de las obras donde se realizarán los Juegos de Santo Domingo 2026.

Un aspecto que influye en esa percepción visual es los grandes montones de tierra, situación que alimenta la idea de que los trabajos están en una etapa de iniciación o intermedia.

Y eso que se observa en estos momentos en el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte es por la construcción de aceras, contenes y parqueos, lo que genera la sensación de un atraso para la culminación de cualquier tipo de obra.

Hay que insistir y advertir sin pausa, para que los contratistas entreguen las obras como está previsto, pero faltando casi cuatro meses no se puede expandir un temor generalizado.

Sobre el autor

Hugo López Morrobel

Hugo López Morrobel es un destacado periodista deportivo dominicano que, aunque inició su formación en Ingeniería Electromecánica en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, encontró su verdadera vocación en el periodismo. Su carrera comenzó en Radio Televisión Dominicana a finales de la década de 1960, cuando, por casualidad, se le asignó cubrir deportes en ausencia de otro periodista.