Sábado, 25 de mayo, 2019 | 10:12 am

Pterigión o “uña del ojo” tiene mayor prevalencia en las zonas tropicales

Género. Los hombres se ven más afectados que las mujeres y la prevalencia aumenta con la edad. Estadística. Esta patología tiene una mayor incidencia entre los 20 y 49 años de edad.

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Los ojos son órganos muy sensibles, los cuales necesitan de especial atención para que la visión no se comprometa.

De manera particular, existen muchas condiciones o patologías visuales que de tratarse a tiempo no representan un peligro para los ojos, como es el caso del pterigión, conocido popularmente como “uña”, una condición inflamatoria degenerativa, cuya característica distintiva es la alteración focal del limbo.

La participación del gen p53 promueve su desarrollo.

“Se trata de una enfermedad que tiene mayor prevalencia en las zonas ecuatoriales e involucra un cuadro de inflamación crónica, proliferación del tejido conectivo subconjuntival y la presencia de angiogénesis, la cual provoca un crecimiento de tejido elastótico y de conjuntiva anormal sobre la córnea”.

Así lo explica la doctora Ariela López Rosario, oftalmóloga del Centro de Diagnóstico, Medicina Avanzada y Telemedicina (Cedimat).

“El riesgo relativo para desarrollar pterigión de una persona que vive en los trópicos (menos de 30 grados de latitud) es 44 veces mayor; 11 veces mayor para quienes trabajan en lugar arenoso (construcción); nueve veces mayor para una persona que no usa lentes con filtro ultravioleta (UV) y dos veces mayor para quien nunca ha usado un sombrero”, resalta.

Los más afectados

Otro dato curioso sobre esta enfermedad ocular, según la especialista, es que los hombres se ven más afectados que las mujeres; y la prevalencia aumenta con la edad.

Esta patología tiene mayor incidencia entre los 20 y 49 años de edad, y el 90 % del pterigión surge del lado del lagrimal (localización nasal).

La especialista apunta que, según la Academia Americana de Oftalmología, el pterigión se clasifica en: primario, que es aquel que nunca se ha tocado, y recidivante, que es el que ha recibido uno o más tratamientos quirúrgicos previos.

También se clasifican de acuerdo a su extensión en grado (I, II, III y IV) y a su evolución en activo y estacionario.

Manifestaciones

Para reconocer las primeras señales de la “uña”, la doctora indica que en los estadíos tempranos de esta condición se aprecia como una masa blanquecino-amarillenta elevada.

Luego, aparecen vasos en su interior de forma radial; y en estadíos más avanzados, la visión se compromete como resultado del astigmatismo inducido.

En cuanto al diagnóstico, López Rosario dice que este se realiza bajo una lámpara de hendidura por un especialista oftalmólogo, con la finalidad de identificar si se trata de un pterigión o de otra enfermedad con sintomatología y características similares, como es el caso del cáncer de conjuntiva.

La oftalmóloga dice que las personas deben cuidar su visión más luego de un diagnóstico y evitar también ambientes con humo y polvo.

También se le indica colirios y antiinflamatorios para tratar la sintomatología, pero esto no tiene ningún impacto en la evolución del pterigión.

Al hablar sobre una alternativa quirúrgica, la doctora indica que en la actualidad, existen diversas técnicas que pueden utilizarse para tratar esta enfermedad que tiene un curso progresivo y de alta recurrencia.

“Las técnicas quirúrgicas están orientadas a disminuir la recurrencia y la tasa de complicaciones, que son los dos factores que determinan el éxito de la cirugía”, agrega.

La clave es prevenir

—1— Cómo actúa
Cuando el pterigión afecta un solo ojo de ambos lados es bilateral, cuando afecta ambos ojos próximos a la nariz es binasal y cuando es cerca de la cola de la ceja de ambos ojos bitemporal.

—2— Evitar el sol
Cuando ya se ha diagnosticado el pterigión el afectado debe usar gafas con filtro ultravioleta.

Las principales complicaciones tras una cirugía

La especialista dijo que tras la cirugía, los pacientes por norma general precisan utilizar un parche en el ojo, el cual se retira al día siguiente. Pueden regresar al trabajo o las actividades normales tras unos días.

Los hematomas, los granulomas o la reaparición de la condición son las principales complicaciones que pueden surgir luego del proceso.

Las complicaciones quirúrgicas, asimismo, pueden incluir Dellen corneal, que es adelgazamiento de la córnea y perforación de la parte blanca del ojo.

En ciertos casos, la extirpación quirúrgica del pterigión puede ocasionar astigmatismo.

Entre las más usadas para tratar el pterigión a través de una cirugía, están: la técnica de esclera desnuda, betaterapia, mitomicina c, membrana amniótica, adhesivos tisulares, triamcinolona, injerto conjuntival, autoinjerto y membrana amniótica.

La elección de la técnica dependerá del caso y del criterio del especialista.