Programa Oportunidad 14-24

Programa Oportunidad 14-24

Wilfredo Mora

No crean que nos oponemos al Programa Oportunidad 14-24 para ayudar a jóvenes “nini” o “sin-sin” (sin empleo fijo y sin trabajo temporero), y que “fue elaborado en base a un estudio sociológico en jóvenes”, es importante saber quiénes lo elaboraron, y qué institución representan.

Es necesario que se continúen otros estudios de integración juvenil, ya en una dimensión más amplia, como lo es la antropológica y sociológica, el mismo puede contribuir a la prevención de la delincuencia de robos y atracos.

De acuerdo a las Naciones Unidas, 14 años es el inicio de la adolescencia y 24 representa la juventud, porque a los 25 se inicia la adultez. Y de acuerdo a la criminología de los factores sociales, cuando decimos delincuencia juvenil, no es un concepto que coincida con el de criminalidad, sino una conducta contra determinados valores establecidos por la clase dominante, o por las normas sociales.

Debe especificarse si el programa es de los ni-ni, no tiene que ver con los jóvenes que se encuentran en circunstancias especialmente difíciles o en situación de calle, como son los palomos, mendigos, vagos habituales, menores adictos, explotados del trabajo infantil, de la trata de persona y/o prostitución de menores, ya que no es la misma figura.

El programa ha de reconocer que un adolescente normal, tiene una edad menor de 14 años es inimputable de la ley penal y a partir de los 14 años de edad es tratado como adulto.

¿Cómo funcionará Oportunidad 14-24?, el gobierno ya ha dicho. Pero no es tan simple. Incluir a unos 10,000 jóvenes es una erogación mensual de 10 millones de pesos, y eso sin contar con los costos de los procesos que articulará el Gabinete de la Presidencia en la implementación del programa y las instituciones involucradas, que son muchas.

Desde 1933, con la Ley de Vagos y Maleantes en las Cortes de la II República española, y posteriormente en Venezuela, se viene manejando este tema de la reinserción de los jóvenes, antes que se conviertan en delincuentes, rufianes y rateros.

Debemos creer que el Programa Oportunidad 14-24 está del lado positivo del problema y espera ofrecerle una oportunidad laboral y social a nuestra adolescencia y juventud. También, está otra parte, la latente, la población de jóvenes que no es todavía delictiva, pero que cuando investigamos las cifras negras, es altamente delictiva.

Finalmente, nuestra propuesta es que el programa de marras pueda evolucionar a planes racionales o políticas públicas, que en el campo penal pueda ser parte de una ley pre-delictual como complemento de leyes penales de la delincuencia juvenil, como una forma de encarar las demandas crecientes de seguridad ciudadana por la ola de atracos y de robos a plena luz del día.



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