Presidente yemení dice que quiere renunciar, pero que no puede
SANA, Yemen.-El presidente yemení dijo el viernes a decenas de miles de sus partidarios que está dispuesto a dejar el poder, pero que no confía en la oposición, a quienes consideró un hatajo de "narcotraficantes".
Alí Abdalá Salé se dirigió a la multitud congregada ante el palacio presidencial, mientras en el otro extremo de la ciudad, una muchedumbre aún mayor se congregó en una plaza para pedir su renuncia, donde agitaron tarjetas rojas con la palabra "!Vete!", pese a los temores de que se presentara más actos violentos, una semana después que las fuerzas gubernamentales mataran a más de 40 manifestantes en Saná.
El derramamiento de sangre el pasado viernes ocasionó una ola de deserciones de comandantes militares, miembros del partido gobernante y otros, que pasaron a engrosar las filas de la oposición y dejar aislado al presidente.
Salé impuso además el estado de emergencia que permite la censura de los medios informativos, da amplios poderes para censurar el correo, escuchar conversaciones telefónicas, registrar domicilios y detener a los sospechosos sin procedimientos judiciales.
El presidente, en el poder desde hace más de 30 años, ha intentado inútilmente de apaciguar a los manifestantes que exigen su renuncia.
"Somos el poder, no queremos el poder, pero debemos transferirlo a manos de confianza, no a manos colaboradoras enfermas, odiosas, corruptas y colaboracionistas" dijo Salé a sus partidarios, que portaban fotos del mandatario y carteles con la leyenda !No al terrorismo!".
"Estamos dispuestos a irnos, pero queremos hacerlo de forma apropiada y en manos de nuestro pueblo que debería elegir a sus dirigentes", indicó, y tildó a la oposición de una reducida minoría de narcotraficantes, rebeldes y cambistas ilegales.