Presidente colombiano Juan Manuel Santos dispuesto a seguir lucha contra guerrilla

BOGOTA.- El presidente Juan Manuel Santos afirmó el miércoles que está dispuesto a mantener la lucha contra los rebeldes mientras éstos "no entren en razón", al tiempo que aseguró que el gobierno facilitará cualquier posible liberación unilateral de retenidos en poder de la guerrilla.

"Algunos piensan que hay que exterminarlos, a todos (los rebeldes), uno por uno, y eso de ser posible se demoraría muchos años más, pero todos preferimos que esta guerra se acabe más pronto y nosotros llevamos 47 años (de conflicto interno) y estamos dispuestos a seguirlo prolongando mientras la contraparte no entre en razón", dijo Santos el miércoles en un discurso en la ceremonia de ascensos de oficiales de la Policía Nacional.

Los guerrilleros "mandan muchos mensajes (públicos) pero no dan demostraciones reales de querer llegar a algún tipo de acuerdo", agregó.

Sólo si la insurgencia muestra voluntad de paz, "se dialoga, porque eso es lo que quiere el pueblo colombiano y eso es lo sensato, acabar este conflicto de 47 años, pero necesitamos demostraciones fehacientes que nos puedan convencer a todos los colombianos que sí hay voluntad. De otra forma tenemos que seguir perseverando" en el combate, añadió el mandatario.

"Estoy dispuesto a acordar los términos para la liberación de los 11 secuestrados (uniformados), (en) la liberación unilateral como un gesto de paz en la dirección correcta, pero mientras tanto, que nadie se equivoque, mientras tanto la orden al ministro de la Defensa, a los comandantes del Ejército, la Fuerza Aérea, Armada nacional, director de la Policía, es seguir combatiendo", dijo Santos en su discurso.

Aunque no dio detalles sobre qué acuerdos debía llegar para esas eventuales entregas unilaterales, ya a inicios de este año, cuando cinco hombres –entre políticos y uniformados– fueron puestos en libertad a lo largo de varios días por las FARC, la fuerza pública suspendió sus operaciones por algunas horas, una garantía de seguridad exigida por la insurgencia y a la que el gobierno accede tras acordar con intermediarios las zonas de liberación.

Ya el martes por la noche, en una entrevista con la radio RCN, Santos descartó de tajó un canje o intercambio de secuestrados por la excarcelación de guerrilleros, una vieja propuesta de los rebeldes.

En esa entrevista Santos dijo también que confiaba en que en caso de solicitárselo, el presidente de Venezuela Hugo Chávez lo ayudará en conseguir la paz para Colombia.

Las declaraciones a la radio de Santos fueron las más claras y recientes en que cierra cualquier posibilidad de negociar un intercambio de rehenes por rebeldes en prisión, como han demandado las guerrillas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) desde al menos fines de los años 90.

"Una de las formas de expresar esa voluntad (de querer la paz) es liberar a los secuestrados unilateralmente, sin condiciones, y sin show, que los liberen. Luego vemos cómo podemos sentarnos a ver si hay posibilidades de diálogo o no, pero hablar de acuerdo humanitario, de canje, no", dijo Santos a la radio.

El mandatario ha dicho en varias ocasiones que una muestra real de esa voluntad de paz de los rebeldes sería la liberación a todos los secuestrados –entre ellos al menos una docena de uniformados con más de una década de cautiverio–y que dejan definitivamente de retener a personas.

Al ser consultado por la emisora sobre el resultado de una reciente encuesta en que la mayoría de los entrevistados dijo desconfiar en que Chávez colabore con Colombia en caso que el jefe de las FARC, Timoleón Jiménez o Timochenko, se encontrara en ese país, Santos esquivó responder directamente y sólo dijo que tenía plena confianza en su colega venezolano.

"Confío en que cuando al presidente Chávez yo le pida ayuda para avanzar en la búsqueda de la paz, por las buenas o por las malas, él nos va a ayudar", respondió el mandatario.

Las FARC, una guerrilla surgida en 1964 y que cuenta con entre 8.000 a 9.000 integrantes, han dicho en varias comunicados que desean explorar posibilidades de paz y de liberar a secuestrados. Pero tales declaraciones son recibidas con escepticismo debido al fracaso de los diálogos de casi cuatro años, hasta que se rompieron en el 2002.

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