Prevenir continúa siendo una pieza fundamental de la ciberseguridad, pero la capacidad de una organización para responder cuando un atacante logra superar sus defensas puede determinar la magnitud de una crisis.
Arturo Torres, director de Inteligencia de Amenazas de FortiGuard Labs de Fortinet para América Latina y el Caribe, advierte que detectar, contener, investigar y recuperar rápidamente se ha convertido en una capacidad crítica para garantizar la continuidad del negocio.
La preparación debe comenzar mucho antes de una brecha e incluir una gobernanza clara, un plan formal de respuesta, procedimientos específicos para escenarios como ransomware, phishing o robo de credenciales, visibilidad sobre los sistemas y ejercicios periódicos de simulación.
El reporte de Fortinet sobre la brecha de habilidades en ciberseguridad de 2026 señala que el 52 % de las organizaciones consultadas reportó pérdidas superiores al millón de dólares por brechas de seguridad, con un costo medio de US$1.7 millones.
El costo de no estar preparado puede ser considerable. Un análisis de la compañía indica que el 20 por ciento tardó entre cuatro y seis meses en recuperarse de un ciberataque, datos que refuerzan la importancia de contar con personal capacitado o servicios especializados para reducir el impacto operativo, financiero y reputacional.