Predicador murió por no dejarse inyectar antídoto

El predicador estadounidense, Jamie Coots, acostumbraba a manejar serpientes durante sus sermones, convencido de que estos reptiles tenían un efecto sanador.40_Cartelera_14_1,p01

Tal era su fe que tras una picadura, los médicos insistieron en que la situación era muy grave y que debían inyectarle el antídoto que combatiese el efecto del veneno en su cuerpo.

Pese a insistirle una y otra vez, Coots mantuvo que su fe le salvaría, pero murió

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El Día

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