“Parece que el presidente de la ADP no ha leído el libro”: Casaá rechaza críticas a libros de Historia

  • "La ADP aduce que ha habido una desnaturalización de la historia dominicana en estos libros y eso es totalmente falso", sostuvo.

Coloquio semanal 14-8-14
Roberto Cassá, director del Archivo General.

Santo Domingo.- El director del Archivo General de la Nación (AGN), Roberto Casaá, rechazó de manera categórica las críticas de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) a los libros de texto de Historia de quinto y sexto grado y calificó de “temerarias y deshonestas” las acusaciones de que estos materiales desnaturalizan la historia dominicana o promueven una supuesta fusión con Haití.

“Parece que el presidente de la ADP no ha leído el libro, entonces es una acusación temeraria y deshonesta porque él engloba a todos los libros; entonces, si hay alguno en particular, él debió haber dicho cuál es el libro y la página donde aparecen plasmados sus alegatos”, censuró Cassá, durante una entrevista en el programa D´AGENDA.

El historiador explicó que los libros fueron hechos de acuerdo al currículo vigente, aunque con la libertad propia de los libros de texto, porque los mismos no siguen a pie juntillas el currículo; por lo tanto, el trabajo consistió en desarrollar una serie de temas que van desde la prehistoria de la isla, en el caso de la historia dominicana, que es lo que cuestiona la ADP, hasta finales del siglo XX.

"La ADP aduce que ha habido una desnaturalización de la historia dominicana en estos libros y eso es totalmente falso; nos hemos sustentado en documentos, en tradiciones historiográficas y en las convicciones honradas de todos los participantes de ese vasto equipo", enfatizó.

Intervención multidisciplinaria

El académico explicó que los libros fueron elaborados con la participación de especialistas en las áreas de edición de textos, documentación, pedagogía y psicología, por lo que intervino un equipo multidisciplinario para elaborar los libros con las características que deben tener.

“Yo escribí un documento donde le muestro que estas acusaciones carecen totalmente de validez, citando zonas y glosando el contenido de los libros de Quinto y Sexto de secundaria, que son los que específicamente están dedicados a la historia dominicana”, sentenció el doctor Casaá.

Agregó que del presente siglo solo se trataron algunos temas de manera secundaria y marginal, desde una perspectiva del presente, y no como una narración sociopolítica, entre ellos la distribución de la población y la renta nacional.

Cassá dijo que quienes trabajaron en los libros se adecuaron a los conocimientos y las convicciones propias de los autores de dichos textos, debido a que se trató de un equipo que escribió los seis libros, dos de los cuales fueron escritos por él.

A su juicio, los textos no se limitan a narrar acontecimientos históricos, sino que incorporan ejercicios, coevaluaciones y otros recursos pedagógicos destinados a facilitar la comprensión de los estudiantes.

“Un libro de texto es muy distinto a un libro normal de historia, entonces nosotros procuramos conformar un equipo adecuado, todo de acuerdo con el Ministerio de Educación, y yo diría que un aspecto de estos libros es la narración de los hechos, procesos y análisis, pero otra parte son los ejercicios, coevaluaciones; los diversos mecanismos pedagógicos y psicológicos con la finalidad de que el estudiante logre asimilar e interesarse en la materia”, destacó el profesor universitario.

Defiende visión Duartiana

El director del AGN también defendió la interpretación de Juan Pablo Duarte presentada en los libros y rechazó las versiones que lo califican de racista o clasista.

“Hay suficiente material que plantea que Duarte no era ningún racista ni clasista conservador, por el contrario, era un demócrata revolucionario radical e incluso, en el libro, se le dedica un acápite sobre las ideas de Duarte plasmadas en su Constitución, que era republicana, que incluye elementos como un cuarto poder municipal; es decir, son elementos de un radicalismo democrático por parte de Duarte, y su idea expresada en otro momento sobre la unidad de raza”, detalló el doctor Casaá.

Asimismo, sostuvo que la concepción duartiana de la “unidad de raza” no puede interpretarse como una defensa del racismo o de la superioridad racial, sino como una visión de la sociedad dominicana resultante de la integración de distintos aportes étnicos.

“Es decir que es un planteamiento contrario a las visiones conservadoras de racismo, exclusivismo o superioridad de una raza sobre otra; por lo tanto, Duarte tenía un comportamiento contrario a todo eso, era un demócrata muy radical para su época”, insistió el historiador.

Afirma que ocupación haitiana fue impuesta por la fuerza

Sobre la ocupación haitiana de la parte oriental de la isla, el versado en historia rechazó la interpretación de que la entrada de las tropas de Jean-Pierre Boyer en 1822 se produjo fundamentalmente para impedir una eventual restauración de la esclavitud y que contó con respaldo generalizado de la población.

“Mi punto de vista plasmado en el libro de Quinto Grado es totalmente contrario a ese criterio; yo creo que sí hubo una ocupación producto de imposición violenta del Estado haitiano que tenía sus propios intereses y que no tenía que ver con la autodeterminación de los dominicanos”, enfatizó el director del Archivo Nacional.

El historiador reconoció la existencia de sectores favorables a Haití en la parte oriental, pero sostuvo que estos no representaban a la mayoría de los habitantes y aseguró que la mayoría de las personas que hicieron el llamamiento para que Haití ocupara la parte oriental de la isla fueron forzadas a hacer dicha petición.

“Lo único que hubo fueron unos llamados, que yo lo cuestiono en términos de su legitimidad, de notables de algunas de las ciudades o villas que estaban al oeste de Santo Domingo, es lo único en lo cual se basó Jean-Pierre Boyer, dictador haitiano, para ocupar este país”, precisó Casaá.

Insistió en que eso no le daba legitimidad a Boyer para ocupar nuestro territorio, porque eso no fue un plebiscito, y esos notables no estaban representando a la población, se estaban representando a ellos mismos. Y, a menudo, en varias de las villas no hubo ese tipo de llamamiento, los cuales fueron inducidos, aunque hubo personas que ciertamente hicieron el llamado, pero no fueron muchos.

Cuestiona que Pedro Santana esté en el Panteón Nacional

Casaá también cuestionó la permanencia de los restos de Pedro Santana en el Panteón Nacional y consideró injusta la decisión tomada durante el gobierno de Joaquín Balaguer.

“Yo creo que Santana no debe estar en el Panteón Nacional; yo creo que fue una decisión injusta de parte del presidente Joaquín Balaguer, que se explica por el hecho de que el exmandatario era un conservador igual que Santana, con las diferencias de las características de la época”, censuró el prestigioso historiador.

El académico calificó como contradictorio el hecho de que Balaguer, en su discurso, para llevar los retos de Santana al Panteón, se dedicara a denostarlo, pero el hecho de llevarlo implica un reconocimiento como patriota, y eso no es justo.

“Pedro Santana nunca creyó en la existencia de la República, participó en los procesos de ruptura con Haití, pero él lo hacía bajo el supuesto de que el siguiente paso debía ser la anexión o el protectorado a una potencia”, añadió.

Recordó que su actitud se puso de manifiesto desde los primeros días de marzo de 1844, Santana en todo momento estuvo buscando el protectorado francés, como muchos conservadores, de manera que Santana no era un patriota y eso se demostró con la anexión a España el mes de marzo de 196, lo cual implicó una traición a la patria.

Considera probable que parte de los restos de Colón estén en República Dominicana

En otro aspecto, el director del AGN consideró probable que una parte de los restos de Cristóbal Colón se encuentre en República Dominicana, aunque dijo que personalmente no concede mayor trascendencia al debate.

“A mí ese tema nunca me ha interesado, yo no le doy trascendencia; ahora, si me preguntan, yo creo que es probable que una parte de los restos que hay aquí pertenezcan a Cristóbal Colón”, manifestó.

Además, descartó que el padre Francisco Xavier Billini introdujera en 1877 una urna falsa y defendió la honradez del religioso.

El intelectual consideró que las acusaciones de fraude formuladas desde España contra el hallazgo carecen de fundamento y sostuvo que, debido a la importancia histórica universal de Colón, la controversia podría resolverse mediante investigaciones científicas especializadas, particularmente análisis de ADN.

"Por más que quisiera honrar la trayectoria histórica del pueblo dominicano mediante ese descubrimiento, él no se iba a prestar a una trama fraudulenta como lo acusaron las autoridades académicas españolas de que todo era un gran fraude, eso no es cierto. O sea, yo estoy seguro de que esa acusación no es cierta”, concluyó.

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