Para liberar película del mal
El productor y director Bil Bungay organizó una masiva sesión de exorcismo para liberar a su película de lo que él considera una maldición del demonio.
Luego de dos extraños acontecimientos, en los que la proyección de su filme se vio interrumpida por apagones energéticos, Bungay concluyó que la película estaba maldita y era necesario exorcizarla, sacarle los demonios que impedían que se proyecte sin cortes.
Fue entonces que organizó una sesión de exorcismo con la ayuda y presencia de 100 personas.
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