Nuevos ajustes bancarios
Los llamados países desarrollados están haciendo todo lo posible por contener una crisis bancaria mayor como consecuencia de las debilidades financieras manifiestas en varios de los países de la Unión Europea, quienes en su afán de mantenerse como Estados de Bienestar Social incurren en déficits fiscales sostenidos y crecientes.
Uno de los resultados de la unión política entre los estados europeos ha sido la unificación monetaria en una moneda común llamada euro. Pero para poder mantener esta condición de moneda única, es necesario que cada país opere dentro de parámetros de políticas fiscales y monetarias comunes, las cuales están desde hace años fuera de control, manifestado por los déficits fiscales y los endeudamientos necesarios para cubrir esos déficits.
El paquete financiero de casi un trillón de euros que se dispuso el mes pasado no ha sido suficiente como para apaciguar las preocupaciones de los mercados, que continúan manifestando dudas acerca de la viabilidad futura de la actual situación financiera de varios países de la Unión Europea.
Todo lo anterior ha llevado a que el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea, que desde hace 36 años viene funcionando bajo la hegemonía de los bancos centrales y los supervisores bancarios de 27 países, y observando los cambios introducidos por los Estados Unidos el mes pasado en sus políticas y prácticas de supervisión bancaria, contempla nuevas regulaciones.
Las nuevas propuestas, que vienen circulando a nivel de consulta, y que se espere sean promulgadas antes de fin de año, están enfocadas principalmente en la suficiencia de capital de los bancos y las relaciones entre el capital pagado y los niveles de riesgos prevalecientes.
República Dominicana, que capeó exitosamente la crisis bancaria que denominamos la de los G-20, tiene que ir observando y asimilando oportunamente las propuestas de Basilea III. Reza un viejo dicho castellano, cuando las barbas de tu vecino arden, pon las tuyas a remojar.