Nueva Visión Sacerdotal (V)Característica del clero, de los sacerdotes
Hay muchos sacerdotes que han entendido la necesidad de renovarse y de responder al mundo de hoy. ¡Y qué bueno!
Pero hay otros:
– Que se sienten seguros y fuertes en su pequeño reino parroquial y desempeñan sus funciones más con un sentido imperial que de servicio.
– A muchos no les cuadra aquello de Jesús de que sean: mansos y humildes de corazón.
– Muchos dan la impresión de ser dueños y señores de sus parroquias: dueños del templo, del dinero y de los grupos parroquiales. Nada se puede hacer sin su beneplácito. No se puede hacer nada sin consultar con el párroco.
– En el confesionario (en la confesión) mucho más que padres espirituales se comportan como verdugos canónicos.
– Muchos ni siquiera conocen las palabras participación, liberación, transformación, y cuando las oyen inmediatamente la rechazan, diciendo que es comunismo, que eso no viene de la Iglesia.
– A muchos no les gusta verse acusados de falta de cultura teológica, pero la realidad es que muchos desconocen los avances de la Teología moderna y las modernas corrientes de pensamiento dentro de la Iglesia. Muchos siguen encerrados, viviendo y practicando la Teología que aprendieron en el seminario y no han sido capaces de ponerse al día.
– Muchos al oír hablar de la nueva Teología tienen desconfianza y la desprecian y no se han tomado el trabajo de investigar y reflexionar sobre la riqueza de este nuevo aporte.
– Muchos siguen metidos en el mundo del sacramentalismo. El sacerdote es el hombre de los sacramentos. Ya no es el hombre del mensaje, que tiene que predicar, que predica la esperanza y que vive el amor de Dios.
– El excesivo interés por el dinero, urge acabar con ese inmundo ruido de dinero alrededor del altar. El hecho innegable de que el sacerdote necesita dinero para vivir nos ha llevado a ponerle precio a lo sagrado. ¿No es esto sacrilegio? ¿No es esto blasfemia? ¿No es este un comercio sacramental? Los bautizos valen tanto, las bodas tanto, y si son con alfombra y música valen más. El funeral tanto.
Hay y conocemos de sacerdotes y párrocos totalmente desinteresados, que después de toda una vida al frente de una parroquia no tienen ni un centavo, ni siquiera un seguro que les cubra su vejez o su enfermedad. Hombres totalmente entregados a su misión.
Lo que el pueblo, la gente, necesita de un sacerdote es que le acompañe, que le instruya, es cariño, es apoyo, es una visita fraternal.