No solo son los peloteros
Todo el país está atento a las investigaciones que realiza la Policía sobre el posible asesinato de un joven, en el municipio de Luperón, por parte del lanzador Alfredo Simón, relevista de los Orioles.
La mira está centrada en el caso porque son muchos los que valiéndose del dinero salen en libertad.
Con esto no afirmo que Simón es el culpable de ese asesinato.
Habrá que esperar las pruebas de balística mediante las cuales la Policía utiliza herramientas científicas para determinar si es responsable o no.
Pero la realidad es que la casi totalidad de los peloteros, generalmente los que militan en Grandes Ligas, son dotados de armas de fuego por las propias autoridades, en especial por la Policía.
En el pasado esa situación también la patrocinaba la Dirección Nacional de Control de Drogas.
Pero no solo son los peloteros, decenas de periodistas también andan armados hasta los dientes y con agentes como escoltas, utilizando idéntica metodología. Estoy de acuerdo con Franklin Almeyda, flamante ministro de Interior y Policía, de que se necesita el desarme total de la población, aunque algunos aleguen que se le dejaría el camino libre a la delincuencia.
La verdad es que por algo se debe comenzar a detener esta locura armamentista.