No se casó hasta operarse los pechos
La británica Rochelle Bathew no estuvo nunca a gusto con el tamaño de su busto, y menos aún después de amamantar a sus dos hijos. Entró en depresión y se odiaba a sí misma.
Aún con todo esto, su pretendiente, Ryan, le pidió contraer matrimonio.
Ella aceptó, pero con una condición: operarse el pecho.
La operación, que costó cuatro mil libras esterlinas, unos cinco mil euros, devolvió la sonrisa a la británica.