Una brasileña de 40 años comenzó a desarrollar síntomas de cleptomanía después de someterse a una cirugía estética. A la paciente se le produjo un flujo de sangre inadecuado en el cerebro durante la cirugía. Por fortuna el efecto fue temporal y reversible.
Su cirugía contemplaba una liposucción, una técnica específica similar a la abdominoplastia; un aumento de pecho y un 'lifting' o braquiplastia de brazos.