Muerte de Bin Laden en su territorio arroja sospechas sobre Pakistán

ABBOTTABAD, Pakistán.-La muerte de Osama bin Laden en Abbottabad, una ciudad militar, a dos horas de Islamabad, en un ataque de un comando estadounidense, dejó en incómoda posición al gobierno de Pakistán, sospechoso de falta de determinación en la lucha contra Al Qaida y acusado de dar refugio a terroristas.

Durante años los occidentales pensaban que el hombre más buscado del mundo se escondía en las zonas tribales inexpugnables del noroeste de Pakistán, en la frontera con Afgnistán, bastión de los talibanes paquistaníes aliados de Al Qaida.

Sin embargo, en vez de soterrarse en una gruta alejada de las ciudades, Bin Laden se encontraba -¿desde cuándo?- en una mansión, a unos 80 km al noroeste de la Islamabad, al borde de una linda ciudad turística, Abbottabad, sede de una academia militar.

El presidente estadounidense Barack Obama, homenajeó la ayuda de Pakistán e indicó que había llamado a su homólogo Asif Alí Zardari, para decirle que era un momento "histórico" para ambos países.

Pero al parecer, Estados Unidos ejecutó el operativo sin advertir a las autoridades paquistaníes, que no fueron informadas de la operación, justificando la violación de la soberanía de Pakistán por la "obligación legal y moral de actuar", afirmó un alto responsable de la administración Obama.

"Osama bin Laden murió en la periferia de Abbottabad" poco después de medianoche, dijo un comunicado del ministerio paquistaní de Relaciones Exteriores.

"Esta operación fue desarrollada por las fuerzas estadounidenses en virtud de su política, según la cual Osama bin Laden sería eliminado en una operación directa de las fuerzas norteamericanas en cualquier parte del mundo", agregó laboriosamente el comunicado del ministerio, sin confirmar abiertamente que Pakistán no había sido avisado de la operación.

"Este hecho pone de relieve nuestra preocupación de que terroristas que pertenecen a diversas organizaciones encuentran refugio en Pakistán", sostuvo por su parte el lunes el ministro del Interior de India, P. Chidambaram.

Los analistas estiman que Pakistán corre el riesgo de que, en represalia, los talibanes paquistaníes, aliados de Al Qaida, intensifiquen la ola de atentados que desataron en el año 2007 por el apoyo que el gobierno paquistaní aportó a la "guerra contra el terrorismo" de Estados Unidos.

Más de 4.200 paquistaníes murieron en unos 450 atentados -en su mayoría suicidas- en los últimos tres años.

El primer ministro paquistaní, Yusuf Raza Gilani, calificó la operación de "gran victoria" contra el "terrorismo", pero admitió que no conocía los detalles.

Las relaciones entre los servicios secretos estadounidenses y paquistaníes se enfriaron después de la detención durante varias semanas de un agente de la CIA que había matado a dos paquistaníes a comienzos del 2011.

A mediados de abril, la más alta jerarquía militar estadounidense, el almirante Mike Mullen, acusó a los integrantes de los servicios secretos paquistaníes de mantener relaciones con la red Haqqani de los talibanes afganos, cuya retaguardia se encuentra en las zonas tribales.

Jerarcas estadounidenses acusan a menudo al aparato militar y a los servicios de inteligencia de tener un "doble juego" con los islamistas.

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