Motoristas fuera de control
La muerte de David Carlos Abreu Quesada en Santiago a manos de un grupo de motoristas, no es un hecho aislado. Es, más bien, la expresión más cruda de un desorden que hace tiempo se instaló en las calles dominicanas y que hoy parece haber escapado a todo control.
La imprudencia de los motoristas y la indiferencia de las autoridades ha provocado que cualquiera pueda ser víctima real y terminar siendo agredido o extorsionado.
La imprudencia en la conducción por parte de los motoristas, el irrespeto sistemático a las señales de tránsito, la ocupación arbitraria de carriles y la reacción violenta ante cualquier incidente conforman un patrón que se repite con alarmante frecuencia.
Pero tan grave como esa conducta es la ausencia de autoridad. El hecho de que la víctima Abreu Quezada haya buscado refugio en un destacamento policial, pidiendo ayuda a gritos sin recibir una intervención efectiva, marca un punto de quiebre institucional.
El mensaje que se proyecta es que ni siquiera en presencia de la ley hay garantía de protección. Esa omisión convierte a las autoridades en corresponsables del desenlace.
El fenómeno de los motoristas violentos no puede analizarse de forma aislada. Es parte de un ecosistema de impunidad. Durante años se ha tolerado el caos en el tránsito. Esa permisividad ha incubado una sensación de poder informal que hoy se traduce en agresiones colectivas, como la que terminó con la vida de Abreu Quesada.
Las denuncias de ciudadanos agredidos tras accidentes de tránsito son cada vez más frecuentes. Vehículos apedreados, conductores golpeados, turbas improvisadas que actúan como jueces y verdugos. Lo ocurrido en Santiago no es una sorpresa, es la consecuencia lógica de una cadena de omisiones.
El país no puede normalizar esta barbarie. Se impone una respuesta firme, integral y sostenida. No basta con arrestos posteriores ni con investigaciones internas. Es necesario restablecer la autoridad en las calles, aplicar la ley sin excepciones y desmontar la cultura de impunidad que ha permitido que estos hechos se repitan.
leídas
