Ministro de Trabajo dice no hay democracia sin libertad sindical

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SANTO DOMINGO.- El ministro de trabajo Max Puig, afirmó hoy que “no hay democracia sin libertad sindical y sin derechos individuales y colectivos para los trabajadores”.

Puig, quien encabeza la comisión de conmemoración del Centenario del Natalicio Mauricio Báez, luchador antitrujillista, resaltó los logros históricos de este a favor de la vigencia de las libertades públicas, los derechos democráticos y los derechos.

Dijo que Báez levantó con coraje la bandera de la dignidad, desafiando al tirano, sus sicarios y alabarderos.

Manifestó que al natalicio se le recordará siempre con admiración y respeto, por su lucha a favor de la libertad, la justicia y la democracia.

Precisó que la memoria de ese luchador perdurará siempre como ejemplo de un liderazgo puro, valiente y decidido que sirvió a los trabajadores y a la causa democrática.

El ministro expresó sus consideraciones en un acto que dio inicio a las actividades de conmemoración del nacimiento de Báez, el cual tuvo lugar en el Club que lleva el nombre del desaparecido líder sindical.

En el acto de homenaje participaron además, el presidente de la comisión de Efemérides Patrias, Juan Daniel Balcacer; el director del Archivo General de la Nación, Roberto Cassa; el ministro Rafael Pérez Modesto; los dirigentes sindicales, Rafael Abreu y Gabriel del Río; el presidente del Club Mauricio Báez, Leo Corporán, así como los familiares y descendientes del dirigente sindical.

Su vida

Mauricio Báez, nació el 23 de septiembre de 1910 en un hogar humilde de Sabana de Palenque, provincia de San Cristóbal.

Desde muy joven fue a ganarse la vida en las duras condiciones que imperaban en el ingenio Cristóbal Colón y en el puerto de San Pedro de Macorís.

Dotado de una gran voluntad, de un carisma particular, que le granjeaba confianza y simpatía, y habiendo entendido y sufrido en carne propia los rigores de la explotación y del despotismo, se dedicó de manera febril a la organización de sus compañeros trabajadores.

Bajo la conducción de Mauricio Báez y de otros luchadores sociales y democráticos, se produjo un hecho extraordinario a partir del 7 de enero de 1946: los ingenios del Este paralizaron sus labores por la huelga de sus trabajadores.

La resistencia social se hizo presente desafiando a la más feroz de las tiranías americanas.

Con ese hecho los trabajadores dominicanos, encabezados por Mauricio Báez, dijeron con fuerza que la historia se podía escribir de otra manera.

Vinieron luego, la prisión, el exilio y el asesinato de Mauricio Báez en La Habana, así como la persecución y asesinato de una parte de sus hijos y familiares por parte de la dictadura de Trujillo.

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