Mientras reclama apertura para su arroz, EE. UU. grava productos dominicanos con 12.5 %

  • Washington cuestiona el arancel de 99 % con que República Dominicana protege su producción arrocera, pero desde julio aplica nuevas tarifas a mercancías dominicanas que ingresan a su mercado

Arroz en saco

SANTO DOMINGO.– Mientras Estados Unidos presiona a República Dominicana para que abra su mercado al arroz estadounidense conforme a los compromisos del DR-CAFTA, Washington comenzó a aplicar desde julio un arancel adicional de 12.5 % a una amplia gama de productos dominicanos.

Las dos medidas tienen fundamentos jurídicos diferentes, sin embargo impone un contraste ya que mientras Washington reclama que República Dominicana cumpla la liberalización comercial acordada hace casi dos décadas, al mismo tiempo utiliza mecanismos de su legislación interna para imponer nuevos gravámenes a mercancías de países con los que mantiene acuerdos comerciales.

El nuevo arancel estadounidense entró en vigor el 24 de julio de 2026 y fue adoptado mediante la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974.

República Dominicana quedó entre las economías sometidas a una tasa adicional de 12.5 %, aunque existen importantes excepciones para determinados productos.

La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) determinó que las prácticas de 60 economías podían ser objeto de acciones bajo la Sección 301 por no disponer o no aplicar efectivamente mecanismos que impidan la importación de mercancías producidas mediante trabajo forzoso

Estados Unidos no está afirmando que los productos exportados por República Dominicana hacia su territorio sean fabricados mediante trabajo forzoso.

El cuestionamiento estadounidense se a que Washington considera que República Dominicana no dispone y aplica efectivamente una prohibición para impedir que ingresen a su propio mercado mercancías producidas mediante trabajo forzoso en terceros países.

La administración estadounidense sostiene que permitir la entrada de esos productos puede afectar las condiciones de competencia de empresas y trabajadores estadounidenses.

La investigación comenzó en marzo pasado y forma parte de una ofensiva comercial mucho más amplia de la administración de Donald Trump.

La Sección 301 permite a Estados Unidos responder a políticas o prácticas extranjeras que considere injustificables, irrazonables o discriminatorias y que afecten su comercio.

Unos pagan 10 % y otros 12.5 %

Washington estableció dos tratamientos principales.

Los países que ya tienen prohibiciones contra la importación de mercancías producidas mediante trabajo forzoso, asumieron compromisos para establecerlas o cuentan con determinados mecanismos recibieron generalmente una tasa de 10 %.

Para las demás economías investigadas se estableció un gravamen de 12.5 %. En este último grupo quedó República Dominicana.

El arroz, otro frente comercial

Paralelamente, Estados Unidos mantiene abierto otro expediente comercial con República Dominicana: el arroz.

Washington cuestiona la decisión del Gobierno del presidente Luis Abinader de mantener protegido ese mercado después de concluir el período de transición negociado en el DR-CAFTA.

El Decreto 693-24 mantuvo para el arroz estadounidense un contingente de 23,300 toneladas métricas bajo condiciones preferenciales y un arancel de 99 % para las cantidades que excedan ese volumen.

Estados Unidos sostiene que el calendario negociado establecía la eliminación de esas restricciones desde enero de 2025.

Mientras reclama apertura para su arroz, EE. UU. grava productos dominicanos con 12.5 %
El Bagrícola ha otorgado 119,230 préstamos a 120,267 productores desde el 2020.

El Informe Nacional de Barreras al Comercio Exterior de 2026 de USTR mantiene el caso entre las preocupaciones comerciales estadounidenses.

Washington entiende que, después del largo período concedido para preparar a los productores dominicanos, el arroz estadounidense debería poder acceder al mercado bajo las condiciones de liberalización establecidas en el acuerdo.

Abinader ha defendido la protección argumentando que el arroz constituye un producto estratégico para la seguridad alimentaria y que una apertura completa podría afectar a productores, trabajadores y comunidades que dependen de esa actividad.

EE. UU. vende mucho más a RD de lo que compra

Hay otro elemento que hace particularmente relevante el nuevo escenario.

Estados Unidos mantiene un amplio superávit comercial de bienes con República Dominicana.

Durante 2025, las exportaciones estadounidenses de mercancías hacia RD alcanzaron aproximadamente US$12,900 millones, mientras las importaciones procedentes del país fueron de unos US$7,600 millones.

La diferencia dejó un saldo favorable para Estados Unidos cercano a US$5,300 millones.

Es decir, Estados Unidos vende a República Dominicana alrededor de US$1.70 en mercancías por cada dólar que compra.

Por eso, las nuevas medidas no pueden explicarse por un déficit comercial estadounidense frente al país.

Dos frentes, una misma relación comercial

El escenario coloca a República Dominicana ante dos desafíos simultáneos.

En el arroz, deberá decidir hasta dónde puede mantener la protección de un sector que considera estratégico frente a las obligaciones comerciales asumidas en el DR-CAFTA.

En sus exportaciones, tendrá que determinar qué puede hacer para reducir el impacto del nuevo 12.5 % y recuperar mejores condiciones de acceso a su principal mercado.

Mientras reclama apertura para su arroz, EE. UU. grava productos dominicanos con 12.5 %

Los fundamentos legales de ambos conflictos son distintos y sería incorrecto presentar el arancel estadounidense como una respuesta directa a la política dominicana sobre el arroz.

Pero el contraste comercial es evidente.

Estados Unidos reclama a República Dominicana que elimine una barrera de 99 % que protege al arroz nacional, mientras simultáneamente vuelve a colocar aranceles sobre parte de los productos dominicanos que ingresan a su mercado.

Los dos casos abren una nueva etapa en una relación comercial que durante casi 20 años avanzó en dirección contraria: hacia la reducción progresiva de los aranceles entre ambos países.

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