México se une a vigilia para celebrar a Juan Pablo II

MEXICO.-Los mexicanos se unieron el sábado a una vigilia de oración previa a la beatificación del Papa Juan Pablo II, quien hizo de México el país más visitado en Latinoamérica durante su pontificado.

A través de dos pantallas gigantes instaladas en el interior de la Basílica de Guadalupe, los fieles siguieron por la tarde vía satélite las vigilias en otras cuatro ciudades, incluida Roma.

Por la noche, decenas de personas, en su mayoría jóvenes, comenzaron una nueva jornada en el santuario mariano que se extendería hasta la madrugada del domingo, el momento en que en el Vaticano se realizará la ceremonia de beatificación.

"Si vamos a una fiesta a divertirnos y aguantamos, por qué no aguantar con él (Juan Pablo II)", comentó a The Associated Press Michelle López, una joven de 19 años que se dijo dispuesta a pasar toda la noche en el recinto mariano.

Dijo que lo vio por primera vez durante el viaje que hizo en 1999 y desde entonces se ha vuelto una figura importante en su vida. "Parecía como un muñequito de porcelana, muy bonito", dijo y refirió que en su casa "ya es como un santo para nosotros".

Guillermo Lozano, un estudiante de 15 años, también llegó a pasar la noche en la Basílica, donde se realizará una vigilia juvenil hasta las tres de la mañana del domingo, cuando se llevará a cabo un enlace al Vaticano para seguir en pantallas gigantes la ceremonia en que Juan Pablo II será declarado beato.

"En mi casa todos lo adoramos… fue el mejor Papa, yo creo, hasta ahora", dijo el adolescente. Aunque algunas gotas de lluvia comenzaban a caer, ni López ni Lozano pensaban en irse.

Horas antes, miles de fieles reunidos en el santuario mexicano se unieron en la vigilia a Roma, Tanzania, Polonia, Líbano y Portugal. En un momento, los fieles rompieron el silencio con gritos para recordar el Pontífice: "!Juan Pablo II, te quiere todo el mundo!".

Los asistentes ondearon banderas de México y el Vaticano, y elevaron letras que formaban la frase que identificó al país en cada visita de Juan Pablo II: "México siempre fiel".

La Basílica es uno de los principales santuarios de México y Latinoamérica, donde cada año millones de fieles acuden a honrar a la Virgen de Guadalupe, que según la tradición se le apareció a al indio Juan Diego en 1531 en una colina donde se adoraba a una diosa azteca y su imagen quedó plasmada en la manta que llevaba el indígena.

En el 2002, en su último viaje a México, el papa Juan Pablo II canonizó a Juan Diego como el primer santo indígena en las Américas. México fue el tercer país más visitado por el Papa después de su patria, Polonia, y Francia. Representantes eclesiales mexicanos inauguraron y bendijeron una plaza dedicada a Juan Pablo II junto a una estatua en su honor dentro de la Basílica, además de una exposición con reliquias del Pontífice.

Pero junto a la devoción que siempre hubo por el Papa, en México también se suscitó uno de los casos más controversiales para la imagen de Juan Pablo II, por casos de sacerdotes pederastas cuando el fundador de una orden influyente de la iglesia Católica, Marcial Maciel de los Legionarios de Cristo, fue acusado de abusar sexualmente de niños. Para López, el adolescente de 15 años, se trata de mentiras.

"La verdad yo no creo que la Iglesia permita cosas así", dijo. Los críticos de Juan Pablo II también lo recordaron. "El fue un gran actor… que enseñó al mundo que el factor religioso existe y puede mover millones", dijo en Brasil el ex sacerdote Leonardo Boff que en la década de los años 80 fue impulsor de la controversial Teología de la Liberación que predicaba una orientación de la Iglesia contra la opresión política, económica y social.

En un artículo divulgado el sábado en el sitio de internet de la televisora brasileña Globo, Boff consideró que Juan Pablo II estuvo en contra de adaptar a la iglesia a los tiempos modernos. El filósofo, que dejó los hábitos tras ser condenado al silencio por el Vaticano, agregó que Juan Pablo II defendió una "doctrina retrógrada que dice que fuera de la Iglesia no hay salvación".

El extinto Pontífice visitó Brasil en cuatro ocasiones. Estuvo tres veces en República Dominicana y Guatemala, y dos en Argentina, Nicaragua, El Salvador, Perú y Venezuela. En algunos países de América Latina también se anticipaban diversas misas en honor del llamado Papa "viajero", quien dedicó a la región 18 de sus 104 viajes por el mundo.

En sus visitas a Latinoamérica, Juan Pablo II estuvo en 26 países y Puerto Rico. En el centro histórico de Lima cientos de fieles se congregaron por la noche en el atrio de un monasterio católico del siglo XVII donde rezarán hasta la madrugada para esperar la beatificación del papa frente a una pantalla gigante. Miles de personas más participaron en vigilias principalmente en ocho ciudades del norte costero, el sur altoandino y ciudades amazónicas para recordar la visita de Juan Pablo II en 1985 y 1988.

En la ciudad andina de Huamanga, al sureste, Juan Pablo II fue recordado en cuatro hospicios para niños hijos de padres muertos durante la violencia política desatada por Sendero Luminoso entre 1980 y el 2000. Miembros de la Pastoral Juvenil de la capital dominicana realizarán a partir de la medianoche del sábado una vigilia para recordar al pontífice y ver por televisión la ceremonia de beatificación.

El padre Luis Rosario, coordinador de la Pastoral, adelantó que en la sede de esa agrupación, en la zona colonial de Santo Domingo, se instalará una pantalla gigante para que los jóvenes que asistan puedan apreciar las actividades que se desarrollan en la Santa Sede. Rosario detalló que durante la vigilia, los miembros de la Pastoral Juvenil elevarán oraciones y cantos para recordar a Juan Pablo II, su legado y sus tres visitas a República Dominicana en 1979, 1984 y 1992.

"La figura de Juan Pablo II es un mensaje oxigenante para la humanidad, sobre todo en el sentido de la fraternidad, de la paz, de la búsqueda de una salida a los grandes problemas del mundo", dijo Rosario a la AP.

En diversos países de la región se tienen previstas misas el domingo en honor del nuevo beato. Autoridades de algunos países latinoamericanos asisten a la ceremonia de beatificación, incluidos el presidente mexicano Felipe Calderón y el hondureño Porfirio Lobo.

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