Santo Domingo.- Melvin Rafael es una verdadera leyenda viva de la música tropical dominicana. Es un hombre de piel morena, contextura delgada, de cabello canoso y rebelde, pero siempre con una sonrisa que inspira confianza.
Llegó a la redacción de El Día acompañado de su amigo, el cantante Silvio Mora, quien es uno de los pocos que conoce su paradero, sus lugares predilectos y dónde almuerza, cena y duermes este autor de letras.
Pero detrás de su figura sencilla se esconde una mente brillante, dotada de una capacidad inagotable para transformar hermosos versos en himnos musicales. A lo largo de su carrera, ha compuesto más de 100 clásicos inmortales a ritmo de merengue, dejando una huella imborrable en las décadas de los 80 y 90. Su talento para plasmar historias cotidianas lo consolida hoy como un baluarte indiscutible de la composición en la República Dominicana.
Aunque empezó a escribir entre finales de los 70 y principios de los 80, fue en 1985 cuando entró por la puerta grande de la industria musical gracias al tema "Faltaste a la cita", interpretado por Nando Galán. Y fue un tremendo éxito musical.
Su proceso creativo es libre y bohemio. Algunas de sus canciones nacen de vivencias personales, de amores que se marcharon y otros que echaron raíces. Otras, en cambio, parecen flotar en el aire: se posan a su lado en la cama, se meten en sus sueños o simplemente asaltan su mente en un momento cualquiera, ya sea en medio de la tranquilidad o durante sus andanzas callejeras.
A lo largo de su trayectoria ha cosechado grandes reconocimientos, como el premio Casandra a "Merengue del Año" en 1999 por el tema "Demasiado niña", popularizado por Eddy Herrera. Sin embargo, su época dorada y sus éxitos más recordados llegaron de la mano de dos titanes de la música: Ramón Orlando y Alex Bueno.
Los más conocidos
Tras el impacto masivo de "Faltaste a la cita" en 1985 con la orquesta de Nando Galán, las principales figuras de la época volcaron su mirada hacia él. El primero en buscarlo fue Ramón Orlando en 1986, justo cuando nacía la Orquesta Internacional.
Para esta emblemática agrupación, Melvin entregó una ráfaga de éxitos: "Cómo te atreves" y "Correspóndame", grabados en la voz de Henry García; "Tu mujer", interpretado por Peter Cruz, y "Weo", cantado por el propio Ramón Orlando, todos con la Orquesta inyternacional. Estos temas catapultaron definitivamente su carrera como autor.
Ese mismo año escribió "Dime cuándo tú" para Alex Bueno, y dos años más tarde repitió la dosis con "Sin ti no soy nada", otro clásico en la voz de "El Mayimbito". Son letras cargadas de romanticismo con las que el compositor llegó a soñar, para luego levantarse de madrugada y plasmarlas en un cuaderno que celosamente guardaba debajo de su colchón.
El éxito no se detuvo. En 1988 compuso "La comedia" y "Diálogo de amor" para el Grupo Tambó, interpretados por Ninoska.
Al recordar aquellos años de gloria y bonanza económica, Melvin confiesa con total honestidad que "cogió la calle y se metió en tumba" cuando comenzó a recibir las jugosas regalías de éxitos como "Weo", "Tu mujer" y "Cómo te atreves".
Admite que "cogió" la calle y se metió en rumba cuando recibió las primeras regalías de los merengues Weo, Tu mujer y Cómo te atreves. Eso fue mucho dinero, me daban más de mil pesos por cada canción en esa época y yo era como un hmbre rico de apie", recordó Melvin Rafael
De la ebanistería a las partituras: Los orígenes de un genio
Nacido en el emblemático sector de Villa Consuelo un 13 de marzo, Salvador Peguero —nombre de pila de Melvin Rafael— creció como uno de los tres hijos de una madre soltera y de escasos recursos. Debido a la situación económica, tuvo que salir a trabajar desde muy temprana edad para ganarse el sustento.
Encontró en la ebanistería un primer refugio para canalizar su creatividad, aunque en ese entonces aún desconocía cuál era su verdadera vocación y el trascendental papel que el destino le tenía reservado.
Su epifanía con el arte ocurrió en el año 1963. Recuerda con lucidez el día en que una orquesta comenzó a tocar en un club de su barrio; al escuchar las letras y las melodías, sintió de inmediato que la música tocaba las fibras más profundas de su corazón. Impulsado por esa revelación, tomó la decisión de acudir al Conservatorio Nacional de Música para inscribirse. Sin embargo, se topó con una dura realidad: no pudo ingresar porque no sabía leer ni escribir.
Lejos de rendirse ante la adversidad, a la edad de 15 años inició su proceso de alfabetización de manera independiente. Una vez superada esa barrera, comenzó formalmente sus estudios musicales en la Academia Juan de Morfa y, posteriormente, en la de Luis Mena. Fue allí donde el joven de Villa Consuelo aprendió los secretos del bajo, la armonía y el solfeo, sentando las bases del gran compositor en lo que se convertiría.
Su lista de composiciones
Melvin Rafael fue el autor de: Tu belleza, para Fausto Rey; Vivamos la realidad, de La Artillería; Me tienes loco; de Roland Roll; Demasiado Niña para Eddy Herrera; en la voz de Weo, Tu mujer, Correspóndame y Cómo te atreves – Ramón Orlando y la orquesta Internacional; Faltaste a la Cita y El vencedor – Nando Galán; Sin ti no soy Nada – Alex Bueno; Tu Mujer – Ramón Orlando; Las Mujeres – Sergio Vargas; El can – Pochy Familia; No juegue con lo mío y Te dirán – La Gran Manzana; Dime cuando tú y Sin ti no soy nada– Alex Bueno y No llores por ella, Zafra Negra.
Además, Las Mujeres- Sergio Vargas; No te vayas– Juanchy Vásquez El Galeno; Amiga gaviota– Henry Castro; No juegues con lo mío, Tú eres, No le crea – La Gran Manzana; El boche – La Coco Band; Fabuloso y Si no te tengo-Rubby Pérez; He vuelto a nacer– Alex Bueno; Cariño me vuelves loco– de Jochye Hernández y Un clavo saca otro clavo – del boricua Luisito Carrión
También, La comedia y Diálogo de amor pata el grupo Tambó, ambas interpretadas por Ninoska. Aníbal Bravo, Banda Negra, Los Hijos de Puerto Rico, José Medina y otros más que no recuerda, también se nutrieron de la pluma del Melvin Rafael
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