Mejores directores

La sabiduría popular suele plantear que “como anda la cabeza anda el cuerpo”, como una forma de resaltar la importancia de que las instituciones o grupos sociales estén dirigidos por personas aptas.

Pues bien, apliquemos eso a nuestro sistema educativo, muy en particular a las escuelas.

El Estado dominicano, que es lo mismo que decir los contribuyentes, ha cumplido su tarea con asignar a la educación preuniversitaria los fondos en la dimensión que la sociedad le exigía, pero aun seguimos teniendo resultados deficientes.

La escuela, hay que decirlo, ha mejorado considerablemente en cuanto a planta física, uso de tecnología y las condiciones de vida del personal docente y administrativo.

Sin embargo, hay grandes trabas en cuanto a la administración y conducción de los centros educativos.

Al hacer una inspección informal sobre las escuelas con mejores resultados en la evaluación de sus estudiantes se observa un factor común, y es la presencia de directores por encima del promedio en cuanto a capacidades.

Corregir las deficiencias de nuestro sistema educativo implica un abordaje integral, en lo que no solo hay que considerar a maestros y estudiantes, sino a los administradores del sistema, entre los cuales están los directores de los centros educativos.

En el pasado se dio un paso importante al decidir que los directores de todos los niveles (regionales, distritos y escuelas) fueran elegidos por concurso.

Pero a nivel de directores de escuelas hay que dar un paso más, pues se siguen registrando grandes deficiencias, quizás porque todavía esos puestos son ocupados por personas que aman la educación, pero sin las pericias administrativas y el liderazgo necesario para que cada centro escolar colinde con la excelencia.

El sistema educativo necesita directores de escuelas íntegros, capaces, entusiastas e innovadores.

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