Medellín, de la oscuridad a la luz
Medellín, Colombia.- Cual ave fénix, la ciudad de Medellín salió de la oscuridad en que fue sumergida por los carteles de drogas y la violencia social, y su luz deslumbra y asombra a todos sus visitantes.
Con sus calles estrechas, grandes avenidas y edificios y clima encantador, no en vano es llamada La ciudad de la eterna primavera, le sonríe al paisano y al extranjero, a quienes seduce con su calidez y los olores de su cocina tradicional y de fusión.
La primera mirada a la ciudad desde la cima de la montaña, sobre todo al caer la noche, deja sin aliento.
Toda la bajada es una experiencia, si se toma en cuenta el hecho de que nunca se va la luz eléctrica.
Su terreno montañoso no ha impedido el desarrollo urbano y con orgullo sus habitantes se consideran montañenses de una ciudad muy cosmopolita con grandes centros comerciales, edificaciones que sobrepasan los 15 pisos y una activa y glamorosa vida nocturna con bares y restaurantes de cortes muy modernos.
Medellín es sin duda una ciudad que se descubre con facilidad. Se puede andar sin prisas, que no fue nuestro caso; divisarla a la velocidad de vértigo en su moderno metro.
Mirarla desde las alturas en su Metrocable o caminar sin zapatos en su parque temático Los pies descalzos, inspirado en la filosofía zen.
El ingenio, la naturaleza y la cultura van de la mano y se muestran en el Jardín Botánico, la catedral Basílica Metropolitana, el Orquideorama, la biblioteca España, el parque Explora y la Plazoleta de las Esculturas, donde se muestran 23 obras de Fernando Botero, una pequeña muestra del talento colombiano.
obligatorio. Una visita a Medellín no puede terminar sin llegar al Pueblito Paisa, en el Cerro de Nutibara, una réplica de la población de antaño.
Progreso.
Esta ciudad se posiciona en el exterior gracias a las ferias que se realizan en su Centro Internacional de Convenciones y Exposiciones.