Masculinidad y sexualidad II

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El comportamiento sexual del hombre no solo se basa en lo biológico, también los aspectos sociales y culturales tienen un rol preponderante en el desarrollo de la vida sexual del individuo.

El adiestramiento al que es sometido el hombre desde su nacimiento domina en parte su forma de actuar, de expresar sus emociones y su competencia sexual. Recibe grandes presiones de la sociedad y aprende a comportarse entendiendo que los procesos fisiológicos masculinos controlan su sexualidad.

Generalmente el hombre no está dispuesto a expresar sus necesidades sexuales y/o emocionales y a verbalizar con frecuencia sus sentimientos.

Si se aventura a trasgredir las barreras de sus emociones y se aboca a expresar a su pareja lo que siente, generalmente lo acompaña de una acción no deseada por la mujer en esos momentos. Pues acostumbra al hombre a traducir su masculinidad en sexualidad. Ejemplo de una situación que se presenta frecuentemente.

La mujer se acurruca a su pareja expresándole que lo ama y lo necesita, estas palabras las acompaña de arrumacos y caricias tiernas.

El hombre le dice que también la ama, pero acompaña esas palabras con caricias sexualizadas invitándola a la intimidad, siendo que la mujer sólo quiere ser abrazada, sentirse protegida y amada sin demanda sexual alguna.

Invito a los hombres a la reflexión y entender que su sexualidad está sutilmente inhibida en parte por el yugo sociocultural al que están sometidos y que determina en gran medida el manejo de su vida sexual.

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El Día

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