Santo Domingo.- Con más de 17 vacunas incluidas en el esquema básico de inmunización en el país, más del 80% de la población dominicana acude a vacunarse por costumbre, situación que ha llevado a la no aparición de casos y el control de las enfermedades prevenibles por estos biológicos.
Sin embargo, es precisamente esta ausencia de enfermedades lo que afecta, en cierta medida, la percepción de riesgo y, por consiguiente, influye en la demanda de vacunas, según explicó la directora de Inmunoprevenibles por Vacunas (DIV), Aida Lucía Vargas.
“La población, al no ver que su hijo o el vecino se enferma, entiende que no debe vacunarse, pero esto es precisamente resultado del éxito del programa”, afirmó Vargas durante el taller para periodistas “Avances de la inmunización en RD (Hexa y Tetra) curso de vida”, organizado por el Ministerio de Salud Pública.
Destacó que el país dispone de más de 1,400 puestos de vacunación distribuidos en todo el territorio nacional, donde se garantiza el acceso gratuito a todas las vacunas del esquema, con estándares de seguridad y cadena de frío comparables a los del sector privado.
“Existe una confianza importante en el programa nacional, lo que ha fortalecido la cobertura. A diferencia de otros países, donde menos del 30% de la población acude de forma espontánea, en República Dominicana la mayoría de las personas busca la vacunación por iniciativa propia”, señaló.
Vargas reconoció que persisten retos, como la necesidad de ampliar la información masiva y corregir distorsiones en la percepción de cobertura.
En ese sentido, sostuvo que factores como la movilidad poblacional y las limitaciones en los registros demográficos pueden influir en las estadísticas.
Avances tecnológicos para mejorar la adherencia
Uno de los principales avances destacados durante el taller fue la introducción el año pasado de la vacuna hexavalente acelular, que protege contra difteria, tosferina, tétanos, hepatitis B y enfermedades invasivas por haemophilus influenzae tipo B (principal causa de meningitis) y polio, con menos efectos adversos.
En otras palabras, la nueva tecnología utilizada en esta vacuna acelular líquida y las vacunas combinadas, produce menos efectos secundarios en las personas y genera una mayor adherencia al Programa Ampliado de Inmunización (PAI).
“Esta vacuna es cinco veces más costosa que la anterior, pero reduce el dolor, la inflamación y otros eventos no deseados. Esto era una barrera importante para las madres, por lo que el Estado hizo una inversión significativa para mejorar la adherencia”, explicó Vargas.
En esto coincidió, la pediatra Rosa Acevedo, quien manifestó que ahora con un solo pinchazo, el niño obtiene mayor protección con solo tres dosis a los dos, cuatro y seis meses y un refuerzo a los 18 meses.
A esto se suma que cuando los padres no ven malestar en el niño tras la inyección, como inflamación en la zona de la vacuna y fiebre, regresan con más confianza a completar el esquema.
Resaltó que esta es una estrategia costo-beneficio, ya que reducen las consultas, los ingresos y los internamientos, lo que representa menos gasto para el Estado en salud.
Igual protección que a nivel privado
Asimismo, Vargas reiteró que las vacunas aplicadas en el sistema público ofrecen el mismo nivel de protección que las del sector privado.

“Lo que usted paga en una consulta privada lo puede recibir gratuitamente con la misma calidad y seguridad en el sistema público. Es importante que la población sepa esto”, enfatizó.
Rol del pediatra y desafíos actuales
Acevedo destacó el papel fundamental de los especialistas en la promoción de la vacunación, no solo en niños, sino también en embarazadas y adultos.
“El pediatra tiene la responsabilidad de educar a la familia en cada consulta, explicar las enfermedades que previenen las vacunas y su impacto a corto y largo plazo, tanto a nivel individual como comunitario”, expresó.
La pediatra señaló que uno de los principales desafíos actuales es la desinformación, especialmente a través de redes sociales.
“Antes las familias acudían dispuestas a vacunar, pero ahora llegan con información distorsionada, muchas veces sin fuentes claras. En redes se puede encontrar hasta ciencia ficción, por lo que es clave orientar con evidencia científica”, advirtió.
En ese sentido, recordó que no existe evidencia científica que relacione la vacunación con el autismo, una de las preocupaciones más frecuentes entre algunos padres.
La vacunación es una responsabilidad compartida
Tanto Vargas como Acevedo coincidieron en que la vacunación es una responsabilidad compartida entre las autoridades sanitarias y la población.
“El Ministerio es garante de la salud, pero los padres, madres y tutores tienen el deber de llevar a los niños al puesto de vacunación más cercano”, afirmó Vargas.
Además, resaltaron la importancia de mantener la vacunación oportuna a lo largo del curso de vida, incluyendo el embarazo, etapa en la que han aumentado significativamente las recomendaciones de inmunización.