Marisa de Toledo, de Sao Paulo, Brasil, de 27 años, sufre una rara condición: la insensibilidad congénita al dolor, también llamada analgesia congénita.
En su primer parto, con cesárea, no necesitó anestesia y durante el nacimiento del segundo de sus tres hijos se quedó dormida.
También le tuvieron que amputar un dedo del pie y se quedó sin sentido del gusto. “Cuado tenía siete años me rompí el tobillo y su médico me dijo que no sentía dolor.
las más
leídas
leídas