Mariano se comporta como extraterrestre
Nueva York.-Si no fuera porque uno lo ha visto reírse y bromear con sus compañeros antes de los juegos o porque se sabe de su labor altruista en la comunidad, podría pensarse que el panameño Mariano Rivera no es humano.
O tal vez hay dos Marianos. Uno, el tipo amable, sonriente fuera del terreno. Y el otro, frío, intimidante, la máquina con instinto asesino que se sube a la lomita para poner en ridículo a los bateadores rivales.
Nadie duda que Mariano Rivera terminará inmortalizado en el Salón de la Fama. El mejor relevista de todos los tiempos, líder absoluto con 624 salvamentos, se burla del tiempo con su cutter cada vez más imbateable. Ya no es el lanzador que combinaba su envío cortado con rectazos de 97 millas por hora. Su velocidad ha perdido unas cuentas millas, pero más que un pitcher, Mariano parece un prestidigitador, un mago cuyos trucos siguen encantando a la audiencia.
Los bateadores acuden al plato como ovejas al matadero, a sabiendas de lo que les espera: un cutter detrás de otro, bate partido y out. Apaga y vámonos.
Recuperación
Quien vio la lesión que Rivera sufrió en 2012, ya con 42 años en sus costillas, difícilmente imaginó que 12 meses después el panameño estuviera de regreso en la forma en que se presenta en cada salida al montículo. Pero el panameño, que tenía previsto retirarse después de la pasada temporada, dejó en claro que la última imagen que dejaría en los fanáticos no sería aquella de él llevado en andas por sus compañeros tras romperse los ligamentos de la rodilla derecha en el Kauffman Stadium de Kansas City. ¡Volveré! Esa fue la promesa de Rivera a sus consternados seguidores y a sus propios compañeros de los Yankees. Y volvió.
Regresó más monstruo aún. Más temible e intimidante.
Este año, Mariano ha vuelto a sus orígenes de perfección, como cuando se pasó seis campañas entre 1996 y 2001 sin fallar una sola oportunidad de salvar .
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