Manifestantes de la plaza Tharir permanecen allí a pesar de oferta militar

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EL CAIRO.-Miles de egipcios seguían manifestando este miércoles en El Cairo para reclamar la salida de los militares que dirigen el país, a pesar de la promesa del jefe del ejército de organizar una elección presidencial a mediados de 2012 para un retorno al poder civil.

El martes, en un poco común discurso, el mariscal Hussein Tantauí, jefe de Estado de facto, se comprometió a organizar una elección presidencial antes de julio de 2012 y se declaró dispuesto incluso a entregar el poder inmediatamente en virtud de un referendum.

Pero al cabo de cuatro días de enfrentamientos entre manifestantes y la policía que dejaron ya 30 muertos en todo Egipto y provocaron la dimisión del gobierno instalado por los militares, muchos egipcios de los que manifestaron por decenas de miles el martes se mantuvieron en la plaza Tahrir para expresar su rechazo.

Dicen no creer en absoluto en las palabras del mariscal, ministro de Defensa del antiguo régimen y que asimilan a Hosni Mubarak, expulsado del poder en febrero pasado.

"Ahora está claro que el que escribía los discursos del presidente Mubarak es el mismo que escribe los discursos del mariscal", comentó con ironía el "movimiento de los jóvenes del 6 de abril" en un comunicado.

"Tantaui, es copia conforme de Mubarak. Es Mubarak vestido de militar", afirmó Ahmed Mamduh, un contador de 35 años.

La determinación de los manifestantes, que ya provocaron la renuncia del gobierno instalado por el poder militar, da a pensar que habrá un pulso de largo aliento, cuando las primeras elecciones legislativas desde la caída de Mubarak deben comenzar el 28 de noviembre.

"Una segunda revolución", titulaba este miércoles el cotidiano Al Akbar: "Lo más peligroso que puede darse es la deterioración de la relación entre el pueblo y el ejército", advirtió el diario.

"El consejo militar es el problema y no la solución", expresó en un editorial el cotidiano independiente Al Masri al Yom.

Las manifestaciones no sólo se produjeron en el centro de El Cairo sino también en varias ciudades del país, con enfrentamientos en particular en Alejandría y Port Said (norte), Suez y Qena (centro), Assiut y Asuán (sur), así como en la provincia de Daqahliya, en el delta del Nilo.

Este contexto de crisis hace temer que las primeras legislativas desde la caída de Hosni Mubarak que comienzan el 28 de noviembre, estén marcadas por la violencia.

El jefe del ejército aceptó la dimisión del gobierno del primer ministro Essam Charaf, nombrado por el consejo militar en marzo para administrar la nación, sin por lo tanto anunciar el nombre del próximo primer ministro.

Estos anuncios fueron hechos al término de una reunión del Consejo supremo de las fuerzas armadas (CSFA) con varios movimientos políticos, entre los cuales los influyentes Hermanos musulmanes, para encontrar una salida a la crisis.

Durante toda la reunión, el CSFA evocó la posibilidad de nombrar al ex director de la Agencia internacional de la energía atómica (AIEA), Mohamed ElBaradei, como nuevo primer ministro, según afirmó a la AFP una fuente militar, pero esta hipótesis no fue confirmada.

De su lado, ElBaradei denunció una "matanza" en la plaza Tahrir, acusando a las fuerza de seguridad militar de utilizar "gas lacrimógeno con aditivos enervantes".

Los Hermanos musulmanes, que representan la fuerza política más organizada del país, boicotearon el martes la manifestación de la plaza Tahrir e hicieron un llamado a la calma, preocupados de ver se lleve a cabo la elección del lunes en la que estiman tener las mejores opciones.

Por su parte, Estados Unidos condenó "el uso excesivo de la fuerza" por la policía y pidió al gobierno que proteja el derecho a manifestar, cuando tres estadounidenses fueron detenidos "en relación con las manifestaciones", según el departamento de Estado.

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