Lula: el triunfo de quien venía de atrás

Emmanuel Aquino Alvarado
Emmanuel Aquino Alvarado

Por: Emmanuel Aquino Alvarado

La historia electoral no se escribe únicamente con los nombres de quienes ganan, sino también con las circunstancias en que alcanzan la victoria. Hay triunfos previsibles, otros ajustados y algunos que desafían las tendencias observadas durante una campaña. La segunda vuelta presidencial de Brasil, celebrada el 25 de octubre de 2026, pertenece a esta última categoría: Luiz Inácio Lula da Silva logró revertir la desventaja de la primera vuelta y alcanzar una victoria que merece examinarse desde las perspectivas política, histórica y estadística.

El hecho adquiere especial importancia porque, desde el restablecimiento de las elecciones presidenciales directas en 1989, Brasil había mantenido una regularidad: el candidato que encabezaba la primera vuelta terminaba imponiéndose en la segunda. Esa continuidad se rompió en 2026, cuando Lula, después de ocupar el segundo lugar en la votación inicial, consiguió superar a Flávio Bolsonaro.

En la primera vuelta, Bolsonaro obtuvo el 47,03% de los votos válidos, mientras Lula alcanzó el 45,16%, con una diferencia de 1,87 puntos porcentuales. No se trataba de una distancia insuperable, pero representaba una ventaja real para quien encabezaba las preferencias electorales. En una competencia tan polarizada, remontarla exigía conquistar una proporción suficiente de los votos que habían favorecido a otros candidatos, movilizar electores y conservar el respaldo ya obtenido.

La segunda vuelta modificó el panorama. Lula alcanzó el 51,77%, frente al 48,23% de Bolsonaro, para una diferencia de 3,54 puntos porcentuales, aproximadamente cuatro puntos al redondear. La magnitud de la remontada se aprecia mejor cuando se compara la diferencia entre ambos candidatos en las dos jornadas electorales: de una desventaja de 1,87 puntos se pasó a una ventaja de 3,54. Esto representa un cambio neto de 5,41 puntos porcentuales en la distancia que los separaba.

Conviene precisar que esa variación no significa que exactamente el 5,41% de los electores cambiara de candidato. La composición de los votantes, la participación, las abstenciones y los votos válidos pueden variar entre una vuelta y otra. La cifra describe el desplazamiento de la diferencia electoral, no identifica por sí sola el comportamiento individual de los ciudadanos.

Aquí entra en escena la Estadística, disciplina que nuevamente ocupó un lugar central en el debate público. Durante los días previos a la votación, distintas mediciones describían una competencia estrecha, con diferencias de uno a dos puntos porcentuales entre los candidatos. El resultado terminó mostrando una ventaja mayor.

¿Significa esto que las encuestas fracasaron? No necesariamente. Una encuesta es una estimación obtenida bajo determinadas condiciones metodológicas, no una certificación anticipada de los resultados. Su interpretación exige considerar el tamaño de la muestra, el diseño muestral, el margen de error, los posibles sesgos de no respuesta, la fecha del trabajo de campo y el tratamiento de los electores indecisos.

También debe distinguirse entre el margen de error de una proporción individual y la incertidumbre asociada a la diferencia entre dos candidatos. Confundir ambas magnitudes puede conducir a conclusiones equivocadas, especialmente cuando las distancias son reducidas.

Por ello, la comparación entre encuestas y resultados electorales no debería limitarse a declarar vencedores o derrotados entre los institutos de investigación. Lo pertinente es evaluar la precisión de las estimaciones, identificar posibles errores sistemáticos y determinar hasta qué punto los resultados observados fueron compatibles con la incertidumbre declarada.

La experiencia brasileña deja otra enseñanza: las tendencias históricas, por persistentes que parezcan, no constituyen leyes inmutables. Que durante décadas el candidato más votado en la primera vuelta terminara ganando la segunda no garantizaba que ese comportamiento continuaría indefinidamente. En términos estadísticos, la regularidad pasada no equivale a una probabilidad de ocurrencia del ciento por ciento.

En el terreno político, el resultado recuerda que una elección no concluye hasta que los ciudadanos depositan sus votos y estos son contabilizados. Las campañas, los debates, las alianzas y la movilización pueden modificar el escenario entre una jornada y otra. No obstante, atribuir la remontada a un único factor, sin disponer de estudios específicos, sería sustituir el análisis por la especulación.

La victoria de Lula también adquiere significado por producirse en una sociedad marcada por profundas diferencias políticas. El resultado expresa la decisión mayoritaria de quienes emitieron votos válidos, pero no elimina la existencia de una oposición numerosa. La democracia exige reconocer ambas realidades: la legitimidad de la victoria y el derecho de quienes sostienen posiciones distintas.

Brasil ha dejado una lección que trasciende sus fronteras. Las elecciones pueden desafiar los antecedentes históricos, las encuestas deben interpretarse con rigor y ninguna ventaja inicial debe confundirse con una victoria definitiva.

Lula no ganó simplemente por cuatro puntos porcentuales: ganó después de comenzar por debajo de su adversario. Esa diferencia convierte su victoria en un acontecimiento singular dentro de la historia electoral brasileña reciente.

Una vez más la Estadística nos recuerda que su propósito no es adivinar el futuro, sino ayudarnos a comprender la realidad mediante evidencias, métodos y razonamientos verificables.

Sobre el autor

El Día

Desde su fundación el 5 de marzo de 2002, el matutino EL DÍA se ha consolidado como uno de los medios de comunicación más influyentes de la República Dominicana. A través de nuestras ediciones impresa y digital, y con una fuerte presencia en redes sociales, hemos mantenido el compromiso de ofrecer una cobertura informativa veraz, ética y objetiva.

Nuestro diario fue fundado por Rafael Molina Morillo, un visionario del periodismo, quien lideró EL DÍA hasta su fallecimiento en a...