Los sectores populares en el movimiento conspirativo en 1965

Los sectores populares en el movimiento conspirativo en 1965

Los sectores populares en el movimiento conspirativo en 1965

Grupo de mujeres en una manifestación durante la Revolución.

*Por Manuel Arias

La historiografía dominicana registra la participación activa de los sectores subalternos en una serie de movimientos conspirativos orquestados en diferentes épocas. Son bien conocidos los integrados por militares, civiles y políticos, surgidos a partir del golpe de Estado del 25 de septiembre de 1963, que derrocó al gobierno legalmente constituido de Juan Bosch y que, en efecto, buscaban reponer la Constitución de 1963 y la vuelta de Bosch al poder sin elecciones.

Sin embargo, la participación de las masas populares en esos movimientos en 1965, bajo la consigna de ¡Vuelta a la constitucionalidad sin elecciones!, es bastante desconocida.

Al llegar a la sexta sesión de entrevistas con el antiguo militante de izquierda  Winston Franklin Vargas Valdez (Platón),  el 8 de abril de 2014, como parte del proyecto ”Voces del MPD”, del programa de historia oral que llevaba a cabo el Archivo General de la Nación, narró acontecimientos relativos a los movimientos conspirativos encabezados por el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), entonces bajo la dirección del Dr. José Francisco Peña Gómez; específicamente, el núcleo conformado por el dirigente intermedio de ese partido Juan Barón Suero Cedeño, en la Zona Norte de la capital.

En efecto, según Lora Medrano en su libro El Puente: Lagrima de Abril, en la página 83, «…Barón Suero Cedeño, celebraba también reuniones con distintos grupos en varias partes y casas de la ciudad para enterar a los grupos [conspirativos] del desarrollo de los acontecimientos y advirtiéndole que la lucha podría estallar en cualquier buen día».

De acuerdo a Winston Vargas Valdez (Platón): «Nos enteramos de que el PRD estaba organizando grupos, entrenándolos incluso para la lucha armada, porque un exmilitar igual que yo, a quien encontré en la calle 17 [Padre Castellanos], que se llamaba Luis Terrero, me preguntó, por qué yo no participaba de unos encuentros que se estaban llevando a cabo en la Albert Thomas, donde Barón Suero Cedeño había prometido que iba a llevar armas para luchar contra el Triunvirato».

La participación de Platón en las reuniones: «Entonces, yo militaba en el Movimiento Popular Dominicano (MPD), basado en que mi partido se planteaba la lucha armada para la toma del poder, yo llevé la información a mi célula para que autorizaran mi participación. Unos días después el organismo dirigente, me autorizó a participar».

Continua narrando, «yo comencé a participar en esas reuniones que se celebraban un día a la semana, no recuerdo a cuál ahora porque de eso hace cuarenta años y nos reuníamos ahí. Barón Suero Cedeño nos informaba a nosotros qué estaba ocurriendo, cómo se [iban] desarrollando los acontecimientos, nos hablaba de las conspiraciones de los militares, de que iban [a] armar al pueblo, de que había que estar preparados porque era un hecho que los militares se iban a levantar en contra del gobierno del Triunvirato y que nosotros debíamos aprovecharlos y que el PRD se estaba armando para eso».

En cuanto a la posibilidad del levantamiento, explica Platón: «Yo recuerdo que hubo una gran huelga en mayo del 65, una huelga de choferes, que produjo una gran movilización en este país y ese día Barón Suero Cedeño, nos dijo: “que nos preparáramos porque era posible que el levantamiento militar ocurriera en ese momento”. Nosotros fuimos; claro yo fui con instrucciones del MPD a la casa de Suero Cedeño, en la calle 17 esquina Albert Thomas, y él llevo un fusil M-1, comenzamos a aprender, los que no sabían arme y desarme».

En su calidad de entrenador, Platón narra: «Me pusieron de instructor para que yo fuera que les orientara cómo se armaba, desarmaba, cómo se disparaba. Incluso yo les enseñe a detectar su ojo visor. Porque uno tiene un ojo que es el visor con el que tú puedes apuntar, puede ser el izquierdo o puede ser el derecho. Y eso se logra fácilmente, agarra una hoja de papel en blanco, le haces un hueco redondo en el medio, entonces tú miras un objetivo con los dos ojos.  Tú cierra un ojo y después cierra el otro, con el que tú veas el objetivo ese es tu ojo visor. Había dos de los cuales su ojo visor no era el derecho sino el izquierdo. Entonces sabían ellos que tenían que ponerse el fusil del lado izquierdo, porque si lo ponían del lado derecho no le iban a pegar a nada».

«Entonces, ese día lo pasamos ahí hasta la diez y media de la noche esperando unas supuestas armas que nos iban a llegar; realmente no llegaron las armas, pero nosotros persistimos. Yo tenía instrucciones del partido para que me quedara hasta el último momento. De todas maneras, aunque esas reuniones se llevaron a cabo con el objetivo de preparar grupos a los cuales nos iban a entregar armas para luchar contra las fuerzas militares que defendían el gobierno del Triunvirato, eso no se produjo hasta el 24 de abril».

Sobre la posición del MPD indicó: «Nosotros pensábamos que eso no se iba a producir, que esos eran aprestos que estaban desarrollando los perredeístas; pero que nosotros considerábamos que [los] perredeístas no estaban preparados para la lucha armada. Había un montón de personas que no solamente estaban preparados para la lucha armada, sino estaban preparados para hasta una lucha prolongada. Porque el pueblo estaba pasando muchas vicisitudes, un pueblo que fue reprimido por 31 años por [Rafael Leónidas] Trujillo».

Al producirse el estallido del 24 de abril de 1965: « […] una vez que se produjo el 24 de abril el levantamiento de los militares, nosotros comenzamos a difundir en la calle que esa guerra no era nuestra, que esa guerra era de los reaccionarios. Porque teníamos un criterio equivocado acerca de lo que iba a ocurrir.

Sin embargo, ya a los tres días, cuando varios de nosotros nos armamos y teníamos fusiles y teníamos ametralladoras en las manos, y cuando el pueblo capitaleño estaba bajo las armas y los que no estaban bajo las armas estaban buscando cómo armarse, el MPD no tuvo otra alternativa que no fuera la de también integrarse a esa lucha que se estaba desarrollando, porque ya no tenía otro camino que no fuera el integrarse o marginarse de la lucha revolucionaria».



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El Día

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