Los que hacen la diferencia

Lady Reyes, directora de Encuentros Interactivos.
Lady Reyes, directora de Encuentros Interactivos.

Hoy más que nunca necesitamos más personas que hagan la diferencia. Y no me refiero necesariamente a quienes realizan grandes hazañas, sino a esas personas capaces de distinguirse por algo que aprendimos desde muy temprano y que quizás necesitemos reivindicar: la educación del hogar.

Esa que no requiere diplomas, que comienza con un ‘buenos días’, un ‘por favor’ y un ‘gracias’, y que nos enseña que respetar, considerar y pensar en los demás habla de quiénes somos.

Esas son las personas que hacen la diferencia sin necesidad de anunciarlo y, paradójicamente, no siempre son las que tienen más títulos, ocupan las posiciones más importantes o hablan con mayor propiedad.

Las reconocemos en algo mucho más sencillo: en la manera en que actúan cuando nadie los está viendo o les están diciendo cómo hacerlo… esa educación se muestra de manera natural.

Son los que saludan al llegar y se despiden al marcharse; los que dan las gracias, piden permiso, sostienen una puerta para quien viene detrás o recogen algo que se cayó aunque no haya sido quien lo dejó caer; los que respetan una fila, devuelven las cosas a su lugar y entienden que los espacios compartidos también son responsabilidad suya… acciones pequeñas, tan pequeñas que podrían parecernos insignificantes, pero no lo son.

Ahí aparece la verdadera educación, y no hablo solamente de la que recibimos en una escuela o universidad, me refiero a la que comienza en casa y se fortalece durante toda la vida: consideración, respeto, empatía, responsabilidad y conciencia de que nuestras acciones, por pequeñas que parezcan, afectan a quienes nos rodean.

Encontrar personas que actúan correctamente sin esperar reconocimiento debería ser la norma, no la excepción.
El empleado que trata con respeto a todos, independientemente de su posición; el conductor que permite el paso; el joven que cede su asiento; quien recoge su basura aunque nadie lo esté observando, reconoce un error, cumple su palabra o simplemente decide no hacerle más difícil el día a otra persona.

Esos son los que hacen la diferencia, no porque sean extraordinarios, sino porque han entendido algo esencial: convivir también implica pensar en los demás.

Reconocer, imitar y replicar

Necesitamos hablar más de esas personas que hacen la diferencia, reconocerlos, imitarlos y replicar esas pequeñas acciones que no son conductas reservadas para determinados lugares o personas.

Al final, podemos olvidar lo que alguien llevaba puesto, el cargo que ocupaba e incluso muchas de las cosas que dijo, pero difícilmente olvidamos cómo nos hizo sentir.

Y quizás ahí esté una de las formas más sencillas y poderosas de cambiar nuestro entorno: ser, cada día, uno de los que hacen la diferencia.

Sobre el autor

Lady Reyes

Editora de las secciones Vida y Estilo, Salud, Tecnología, Cultura y El Día y la Noche del periódico El Día, con una trayectoria de más de 30 años en el ejercicio profesional.
Es directora y fundadora de Encuentros Interactivos. www.encuentrosinteractivos.do
En 2018, recibió el Gran Premio a la Trayectoria del Premio Nacional a la Crónica Social, otorgado por la Asociación Dominicana de Cronistas Sociales.