Los altos costos limitan el acceso a medicamentos contra el cáncer

  • De la no cobertura es la principal de pacientes oncológicos, según datos de la Sisalril. DIDA. Recomienda ampliar la cobertura y controlar los precios de medicamentos oncológicos.

ARTE CANCER

Santo Domingo.-El acceso a medicamentos contra el cáncer continúa siendo una de las principales dificultades para los pacientes dominicanos.

El aumento de los precios, las exclusiones del catálogo y el agotamiento de la cobertura obligan a numerosas familias a buscar ayuda institucional o asumir gastos que superan su capacidad económica.

Los datos del Observatorio del Cáncer de la Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (Sisalril) muestran que el gasto oncológico pasó de RD$6,928.3 millones en 2023 a RD$8,116.5 millones en 2024, para un incremento de 17.2 %. En ese mismo período, los pacientes activos aumentaron 3 %, al pasar de 37,278 a 38,384.

El costo promedio por paciente también creció. En 2023 fue de aproximadamente RD$97,326, mientras que en 2024 alcanzó RD$113,969.92, una variación de 17.1 %.

El incremento no se explica solamente por una mayor cantidad de personas en tratamiento, sino también por el encarecimiento de las terapias, especialmente los medicamentos de alto costo.

Mayor parte del gasto
En 2024, los fármacos de alto costo representaron RD$5,424.3 millones, equivalentes al 66.8 % del gasto oncológico total.

Al agregar los medicamentos coadyuvantes, la proporción se acercó al 70 %. Otras técnicas de tratamiento, entre ellas quimioterapia y radioterapia, concentraron el 21.8 %.

Ese año, 21,338 pacientes recibieron medicamentos de alto costo. Entre los productos con mayor impacto financiero para el sistema figuran abiraterona, bevacizumab, trastuzumab, pertuzumab y lenalidomida.

Aunque el Seguro Familiar de Salud (SFS) ofrece las mismas coberturas para los regímenes Contributivo y Subsidiado, la autorización de un servicio no siempre garantiza que el paciente pueda completar su tratamiento.

La principal queja oncológica identificada por la Sisalril está relacionada con la no cobertura de medicamentos.
La institución señala que una de las causas de rechazo o demora es la falta de justificación clínica sobre el uso del fármaco solicitado.

Sin embargo, también existen terapias que permanecen fuera del Plan de Servicios de Salud y otras cuya incorporación continúa en evaluación o pendiente de decisión en el Consejo Nacional de la Seguridad Social (CNSS).

Cartas de no cobertura
La Dirección General de Información y Defensa de los Afiliados (DIDA) registró 1,062 consultas relacionadas con cartas de no cobertura para tratamientos oncológicos entre 2024 y mayo de 2026. En 2024 recibió 536 registros; en 2025, 346; y entre enero y mayo de 2026, otros 180.

Los pacientes con cáncer de mama encabezaron las consultas en los tres períodos. Entre los medicamentos más señalados en las reclamaciones aparecen ribociclib, pembrolizumab, daratumumab, enzalutamida y palbociclib.

Los defensores de los afiliados observan que el aumento de los precios ha reducido la suficiencia de la cobertura de alto costo. Aunque el límite fue elevado en 2022 a RD$2.09 millones, ese monto puede agotarse antes de terminar el año de tratamiento.

El impacto resulta mayor cuando el medicamento indicado no está incluido en el catálogo.
La DIDA cita el caso del pembrolizumab, cuya aplicación puede costar alrededor de RD$300,000. Para muchas familias, asumir varias dosis sin cobertura resulta prácticamente imposible.

Cuando un afiliado recibe una carta de no cobertura, puede acudir a la DIDA para verificar si la ARS aplicó correctamente las disposiciones. La respuesta suele gestionarse en un plazo de tres a cinco días, aunque los casos urgentes pueden resolverse entre ocho y 24 horas para evitar la interrupción de una quimioterapia.

La familia y el bolsillo
El gasto del paciente no se limita al precio del medicamento. También incluye estudios, consultas, transporte, alimentación, alojamiento y pérdida de ingresos laborales. La carga aumenta para quienes residen fuera de Santo Domingo y Santiago, donde se concentran los principales centros de diagnóstico y tratamiento.

Entre las medidas planteadas para reducir las negativas se encuentran ampliar el catálogo de medicamentos de alto costo, controlar los precios, aplicar compras centralizadas, negociar con los fabricantes e incorporar biosimilares.

También se propone una cobertura excepcional que permita completar el tratamiento cuando el límite anual se agote.
El desafío no consiste únicamente en autorizar más medicamentos, sino en garantizar que el paciente pueda recibirlos a tiempo y completar el esquema indicado. Una terapia aprobada, pero fuera de cobertura o financieramente inalcanzable, sigue siendo una opción inaccesible para la mayoría de las familias.

Mayor obstáculo

— Los pacientes
El pembrolizumab, utilizado en distintos tipos de cáncer y casos metastásicos, cuesta alrededor de RD$300,000 por aplicación. Además, su disponibilidad en la Dirección de Acceso a Medicamentos de Alto Costo (DAMAC) es limitada porque la demanda supera la oferta.

El acceso a terapias modernas para cáncer
Retos. El acceso a medicamentos oncológicos modernos continúa siendo una de las principales brechas para los pacientes dominicanos.

República Dominicana ocupa la séptima posición entre diez países latinoamericanos evaluados por el tiempo que tardan en incorporar nuevas terapias y, vista desde el extremo de mayor retraso, figura como la cuarta nación con la demora más prolongada, sólo detrás de Colombia, Chile y México.

El proceso puede superar los cuatro años desde la aprobación de un tratamiento por la FDA o la Agencia Europea de Medicamentos.

El doctor Diego Felipe Ballén explicó que una nueva terapia tarda, en promedio, 5.7 años en llegar a los pacientes latinoamericanos. “Para un paciente con cáncer, la urgencia es su propio caso”, advirtió.

La doctora Isabella Grueso planteó agilizar las evaluaciones, negociar precios, asegurar financiamiento e incluir los medicamentos en las coberturas.

El país dispone de datos que puede servir de base para que el Estado, a través del órgano rector de salud, impulse cambios y permitan ampliar el acceso y reducir la carga económica a pacientes y sus familias.

Sobre el autor

Dayana Acosta

Periodista dominicana con maestría en Comunicación Corporativa y Gerencia Hospitalaria y Seguridad Social. Apasionada de la investigación y de contar historias con propósito.