Londres amanece como una zona de guerra tras la tercera noche de disturbios
LONDRES, Inglaterra.-Algunos barrios londinenses amanecieron este martes como auténticas zonas de guerra tras la tercera noche de disturbios, que dejó tiendas saqueadas, comercios centenarios quemados y barricadas en las calles.
Jóvenes encapuchados o enmascarados desvalijaron tiendas e incendiaron vehículos y edificios en distritos de la capital británica, como el suburbio de Ealing (oeste) o los dinámicos barrios de Peckham y Hackney, en el centro de Londres.
En Ealing -conocido por albergar los Estudios Ealing, donde se filmaron en la posguerra comedias-, los coches aparecieron con las lunas rotas, mientras que varios vehículos habían sido juntados para ser incendiados en una hoguera frente a los estudios.
Curiosos residentes fotografiaban con sus teléfonos móviles lo que quedaba de los automóviles, en un día soleado pero gris.
En la zona comercial de Ealing, los establecimientos no se salvaron de la virulencia de los disturbios: centenares de agitadores se dedicaron a romper ventanas e incendiar edificios.
Amrit Khurmy, propietaria de una tienda que fue saqueada y quemada, cuenta que no pudo detener a los jóvenes.
"Bajé a las 23H15 (locales), había centenares de chicos destrozando comercios. Se fueron del nuestro con botellas chillando y gritando", asegura Khurmy.
"Creo que se lo llevaron todo, pero no puedo asegurarlo porque no podemos entrar, está completamente quemada. Es impactante, estoy muy triste, no me lo puedo creer, ésta es una pequeña comunidad muy agradable", sigue la afectada.
Paul Walters, de 32 años, otro residente, explica: "Fue como una zona de guerra. Era la anarquía total, era indiscriminado".
La policía, que ya está en la zona inspeccionando los daños, se ha encontrado al llegar una hilera de tiendas con los cristales rotos, al menos seis coches quemados y una montaña de basura incendiada en medio de la calle.
"Vi cómo quemaban esos dos coches y rompían las ventanas de esas tiendas", relata Gavin Stephen, un vecino de 34 años.
"Un joven me dijo anoche: el gobierno se lo está quedando todo, el dinero para las escuelas y más cosas, y ahora nos toca a nosotros tomar lo que queremos", añade Stephen.
"Es ridículo, si yo fuera policía les hubiera pegado hasta que se fueran. (Los agentes) no estaban haciendo nada para detenerlos", asegura.
En la estación de Clapham, en el sur de Londres, las terrazas de varios edificios victorianos han sido destruidas, mientras que en la calle yacen los escombros producidos por los agitadores que saquearon un supermercado.
Sin embargo, en un intento de volver a la normalidad y rechazar los actos violentos de la noche, unas 100 personas armadas de escobas y cargando enormes bolsas de basura se dirigieron al cordón policial para tirar la basura recogida, en respuesta a una convocatoria hecha por Twitter para limpiar el barrio.
James Hossak, un consultor de 38 años, ha pedido el día libre para poder participar en la limpieza de la estación de Clapham, que está en una zona muy concurrida de Londres.
"Todos vivimos en esta comunidad y queremos mostrar al mundo que la respetamos", manifiesta.
Hossak niega que las diferencias sociales en Gran Bretaña hayan contribuido a que se encendiera la chispa de los disturbios, alegando que la ola de violencia es "puro oportunismo".
Joanne Austin-Olsen, de 38 años, que trabaja en el sector de la publicidad y también vive en Clapham, asiente: "Te sientes muy impotente viendo estos disturbios donde tu vives, y nosotros queremos demostrar que nosotros no lo compartimos", aseveró.
Uno de los organizadores, ayudado por un megáfono, pide a los voluntarios que regresen dos horas más tarde. La policía está examinando todos los escombros de la zona como pruebas de la "escena del crimen".