Lluvias empeoran salud  de las  familias en áreas vulnerables

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Santo Domingo.-“Ya no queremos funditas de arroz, botas ni colchonetas, lo que deseamos es que nos saquen de aquí”, proclamó ayer Rosa María Reyes en La Barquita de Los Mina exhibiendo sus pies como en señal de “pare”, reventados de tiña pédica, afección conocida popularmente como “mazamorra”.

Su caso no es aislado, más de doscientas personas al día están siendo consultadas por la misma situación provocada por las inundaciones que dejaron las lluvias y mantienen aún anegadas las viviendas del lugar.

Además de ese malestar, la médica familiar Jenny Marrero, que ofrecía asistencia primaria- preventiva en un operativo del Ministerio de Salud, confirmó que los casos más relevantes eran de fiebre, procesos gripales, conjuntivitis viral y tiña pédica, generadas por aguas infectadas.

Allí la gente mantiene sus ajuares encima de mesas y azoteas de casas para evitar perderlos; la generalidad pide al Gobierno que deje la politiquería y los trasladen de esa peligrosa zona.

María Arias y July Almánzar, refugiadas en el Centro San José, al igual que otras madres de familias junto a decenas de niños, dijeron que están cansados de promesas en 20 años que llevan aquí, recibiendo en épocas ciclónicas frazadas, colchones, mosquiteros y comida. “Vivímos con los pájaros encima de los techos, para que nos nos lleven todo”, enfatizó July Almánzar, que insistió en que los saquen de esa podredumbre.

Al igual que ella, Julio Díaz Pérez aseguró que el Gobierno tiene las posibilidades de buscarle solución a ese estilo de vida, pero a su entender no ha querido actuar.

“Que cojan todos esos materiales que están sacando para hacer el Metro y rellenen esto, por lo menos, si no pueden hacernos casas”, externó.

Temor por derrumbe

En La Ciénaga otras familias están al “filo de la muerte”, ante las amenazas de nuevos derrumbes, como el del pasado jueves, que destruyó parcialmente tres viviendas.

Fiordaliza Heredía, principal afectada, espera asistencia de Interior y Policía y otras entidades que se han limitado sólo a sacarle del interior de su vivienda.

Sus niñas Ashly y Raysa, de 7 y 10 años, no han querido volver a su casa ante el miedo de ser aplastadas por una roca como la que estuvo a punto de matarlas.

En el lugar hay indignación por la poca atención y exigen a una sola voz que les encachen la pendiente, donde muchas otras familias están amenazadas.

Igual situación viven otros habitantes del sector de La Barquita, en Los Mina.

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