Likeo Original

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Recuerdo aquellos tiempos en los que mi preocupación se circunscribía a encestar un balón o dar un buen “palo” jugando pelota, es la misma época en que encendía la televisión y observaba maravillado a Bill Bixby (el Tío Martín) mientras levitaba, hablaba con animales y hasta transmitía con sus dos antenas craneales haciendo el personaje principal de la serie “Mi Marciano Favorito”.

Era una época de pocas preocupaciones; ahora regalaría unas cuantas de las que me acosan cuando intento conciliar el sueño, y en nada me ha ayudado el reciente estrellato de Julian Assange, sin duda mi villano favorito.

El fundador de Wikileaks al develar con los documentos obtenidos algo que sabíamos pero que hipócritamente preferíamos ignorar, nos acerca al verdadero mundo, el de la componenda, trapisonda, traición, y conspiración que domina las relaciones entre los países y el imperio del norte, y créanme, no se lo perdonarán.

Como profesional del Derecho, estoy convencido de que las acciones de adlateres de Assange a los fines de agenciarse los archivos secretos son punibles, ahora bien, ¿Se ha comprobado que éstos actuaron por encargo de Assange?, ¿Acaso es justificable que Wikileaks e instituciones ligadas al ahora apresado sean ciber atacadas o boicoteadas cuando aún ningún tribunal ha proclamado la culpabilidad de Assange?

Precisamente por lo intrincado que sería condenarle por la filtración de documentos, es que creo que se ha recurrido al expediente acusatorio de violación, el cual me parece digno de un guión para la saga Bourne personificada por el talentoso Matt Damon. Sólo fíjense en qué consistió el delito de violación!, resulta que Assange estuvo con dos mujeres en momentos separados, una de ellas alega que este “utilizó el peso de su cuerpo para inmovilizarla con intención sexual” y que además fue acosada sexualmente, deliberadamente en forma dirigida a violar su integridad sexual además de que tuvo sexo con ella sin preservativo en contra de su deseo expreso de usar uno, o sea, que se reconoce que el sexo fue consentido pero sin protección.

La segunda mujer acusa a Assange de haber tenido relaciones sexuales con ella, en el domicilio de ella, sin preservativo, cuando dormía.

Sólo si fuera yo un desalmado o un verdadero degenerado podría tomar a la ligera el testimonio de una mujer que haya sido sometida a la barbarie de una violación, pero resulta que en este caso ambas acusadoras reconocen que dieron su consentimiento e incluso una de ellas sostuvo su encuentro amoroso en su propia casa. Como dato adicional, una de las damas ha sido acusada por el gobierno cubano de ser agente de la CIA y tratándose de una acusación que curiosamente coincide con la filtración de los documentos, la suspicacia se siente a flor de piel.

He aquí pues la ironía, en pleno siglo XXI: este hombre, un maestro de las tecnologías más avanzadas, verdadero guerrero informático, una garganta digital, sin duda poderoso por aquello de “quien tienen la información tiene el poder” se ve ahora frente a la posibilidad de ser encarcelado y marcado para toda la vida en su honra, no por sustraer y difundir archivos secretos mediante intrincados estratagemas computacionales, sino tal como sucedió hace siglos a Adán y Eva, al sucumbir a las pasiones del placer de la carne cometiendo el pecado original.

Assange ha generado entre las féminas involucradas, la preocupación de que al no usar preservativo, las mismas pudieran haberse contagiado de alguna enfermedad, todo como consecuencia de lo que, de comprobarse, bautizo desde ya como el “likeo original”.

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El Día

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