Miércoles, 17 de julio, 2019 | 9:18 pm

Libertad de cultos y desacato



La lectura de los libros importantes en la historia de la humanidad es materia mandatoria en el proceso de formación integral al que está comprometido el sistema educativo formal, en especial aquellos que son parte consustancial con la cultura del pueblo dominicano.

Sin lugar a dudas que tenemos en la Biblia el más importante texto en la historia del mundo occidental, al que pertenece República Dominicana, y por lo tanto no debe ser motivo de asombro que sea parte de lo que se enseñe en nuestras aulas, siempre y cuando eso no venga acompañado de adoctrinamiento.

No se puede hablar de formación integral, de fomento de la cultura, de estudio de la dominicanidad dándole la espalda a la tradición cristiana del pueblo dominicano y sin incluir conocimiento del libro fundamental del cristianismo.

Incluso, nuestros valores, como entes y como sociedad, han estado moldeados por la moral cristiana en lo relativo al servicio y la búsqueda del bien común.

Lo que nos parece violatorio a la libertad de culto es que se obligue mediante una ley a la lectura de la Biblia, y que además se incluya una especie de adoctrinamiento religioso, aun la misma sea promotora de los mejores valores.

Ahora bien, aunque creemos, al igual que el Ministerio de Educación, que esas disposiciones podrían estar violando la Constitución, es al Tribunal Constitucional que le corresponde dictaminarlo como tal.

Por tanto, el Ministerio de Educación comete un error y se pone al borde del desacato como institución al negarse cumplir una ley vigente sin que la misma haya sido declarada inconstitucional por las instancias jurisdiccionales competentes.

Aun los actores que consideran esa legislación como inconstitucional, deben mirar con preocupación que un ente público se declare alegremente en desacato, pues si se permite ahora con un punto de vista con el que coincidimos, tendremos que sufrirlo con otros asuntos.