Santo Domingo.- El 74 % de los viajeros consultados reconoce que investiga tanto los destinos antes de visitarlos que al llegar encuentra pocas sorpresas genuinas, según una encuesta realizada por Hint App a 10,684 adultos.
Internet y las redes sociales han transformado la manera de preparar un viaje.
Antes de abordar un avión, una persona puede conocer cómo luce la habitación de su hotel, identificar el mirador desde donde quiere hacerse una fotografía, revisar el menú del restaurante que visitará e incluso recorrer virtualmente algunas de las calles por las que caminará.
La información ofrece ventajas para organizar mejor el tiempo, elegir dónde alojarse, entender el transporte, controlar gastos y disminuir la incertidumbre que puede provocar un destino desconocido. Sin embargo, esa preparación exhaustiva también parece estar modificando algo menos tangible: la emoción de descubrir un lugar por primera vez.
Una encuesta de Hint App realizada entre 10,684 adultos de Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Europa, Australia y América Latina encontró que el 68 % había llegado por primera vez a un lugar y experimentado la sensación de conocerlo previamente debido a la cantidad de contenido que había visto en internet.
Viajar antes de viajar
La investigación encontró que el 64 % reconoció inmediatamente calles, monumentos o miradores que nunca había visitado físicamente, simplemente porque los había observado repetidamente en contenidos digitales.
Esa familiaridad anticipada puede modificar la propia experiencia.
Según los resultados, un 57 % dijo haber vivido alguna situación que le resultó ligeramente menos emocionante porque era prácticamente idéntica a lo que había visto previamente en internet.
El fenómeno tampoco se limita a reconocer paisajes, ya que las redes permiten saber cuál es la mesa con mejores vistas de un restaurante, qué plato pedir, dónde colocarse para conseguir determinada fotografía o qué esperar de las instalaciones de un hotel.
De esa manera, la experiencia puede comenzar mucho antes de la llegada y convertirse, en cierta medida, en una comprobación de aquello que ya se vio en una pantalla.
La exposición repetida también puede condicionar dónde se dirige la atención durante el viaje. Un mirador viral, un plato popular o determinado ángulo para tomar una fotografía pueden terminar convirtiéndose en referencias con las cuales comparar la experiencia real.
Kirill Liakh, director general de Hint App, considera que la preparación digital puede modificar el impacto emocional del primer encuentro con un destino.
“Las personas utilizan la información para reducir la incertidumbre antes de que comience una experiencia”, explicó Liakh, quien advierte que esa preparación puede facilitarla, pero también provocar que el primer encuentro resulte menos singular.

Recuperar la sorpresa
La respuesta no parece estar en renunciar a investigar. Contar con información previa puede resultar especialmente importante cuando existen limitaciones de tiempo y presupuesto o cuando conocer anticipadamente determinados aspectos ayuda a disminuir la ansiedad que produce desplazarse hacia un lugar desconocido.
El desafío podría estar en encontrar un equilibrio entre saber lo necesario para viajar con seguridad y dejar suficiente espacio para descubrir.
Algunos viajeros ya parecen intentarlo. El 46 % de los participantes aseguró haber evitado deliberadamente investigar un destino, restaurante o evento porque quería conservar la sensación de descubrimiento.
La conducta resulta especialmente significativa en una época en la que acceder a más información suele considerarse una ventaja. Frente a fotografías, videos, reseñas, recorridos y recomendaciones disponibles antes de salir de casa, no saberlo todo puede comenzar a convertirse también en una decisión consciente.
Las redes sociales difícilmente dejarán de formar parte de la planificación de los viajes, pero quizá la próxima tendencia no consista en descubrir cada rincón antes de llegar, sino en reservar algunos lugares, sabores y experiencias para encontrarlos por primera vez donde siempre ocurrió el verdadero descubrimiento: en el destino.