La vida tiene sus cosas
Por lo menos para mí fue impresionante ver llegar a mi casa el fin de semana pasado a mi amigo y hermano Feliz Vinicio Lora.
El solía hacer eso cuando estaba en campaña de Acroarte, en mi casa nos reuníamos un grupo. Pero esta vez el llegó todavía librando la batalla a un derrame cardiovascular que hace unos meses sufrió.
El no camina bien, pero su habla ya es casi perfecta. Nos sentamos en el mueble de mi casa como en los viejos tiempos a hablar y a reírnos.
Hablando no del todo correctamente, pero sí casi perfecto, me contó la historia de cómo le empezó la pesadilla que lo tiene todavía sin ser el mismo hombre aquel.
Entre risas, mientras se comía el acostumbrado maíz con dulce que le prepara mi hermana, hasta dijo que entre sus planes estaba tener otro hijo, porque ahora sabe que la familia es el valor que cada ser humano tiene.
Me dijo que todavía no ha elegido la mujer con la que tendrá su próximo hijo, pero dijo que si tiene que echar varios nombres en una tómbola lo hará, ahí llegó la risa de nuevo y Feliz de verdad que sorprende.
Me dijo que él sabe que fue afectado por la misma enfermedad que tiene el músico Gustavo Cerati, pero que Dios con él hizo un milagro y que está muy consciente de todo eso.
El Feliz Vinicio de antes está volviendo a aparecer con los mismos bríos de siempre.