La vacunación hay que tomarla en serio

La vacunación hay que tomarla en serio

La vacunación hay que tomarla en serio

Franklin Puello

Una alarma colectiva en Europa y Estados Unidos se ha desatado desde que ha sido confirmada la detección de la variante ómicron, cuyo origen se atribuye a la región sur de Sudáfrica.

Estados Unidos ha confirmado su primer caso en California, mientras en Brasil se han detectado varios contagiados, al igual que en diferentes naciones de Europa, obligando a la evaluación de restricciones que se pensó estaban superadas. Sin embargo, por el momento se descarta el extremo de retornar al estado de queda prolongado o el confinamiento total para prevenir la pandemia del Covid-19.

La realidad es que, como bien ha advertido la Organización Mundial de la Salud, la variante ómicron ha venido a recordar que el peligro por la pandemia no ha sido superado, máxime cuando persiste la desigualdad en el uso y la distribución de la vacuna.

Sudáfrica apenas llega al 0.6 por ciento de su población inmunizada, a lo que se atribuye la vulnerabilidad ante cualquier mutación del virus.

Necesariamente la protección mundial ante esta nueva alarma debe mover la reacción del liderazgo global para enfrentar los nuevos retos que pudiera superar un peligro mayor en varios países por causa de la variante ómicron.
No basta, como ha dicho el preidente de Estados Unidos, Joe Biden, al igual que la Organización Mundial de la Salud, con que se inste a la ciudadadanía a acudir a vacunarse, sino que el antídoto debe estar disponible con igualdad y con la conciencia de la gravedad del problema, sin importar la inversión que habrá de implicarse para evitar que nuevamente el mundo sufra momentos de trastorno en su capacidad productiva y en la calidad de su gente por causa de un nuevo rebrote de esta enfermedad que ha venido a dislocar la cotidianidad y la capacidad operativa en todo el mundo.

La vacunación, desde mi punto de vista, debe ser una prioridad en la agenda global de los líderes, explorando la posibilidad de una mayor diversidad en la producción de la vacuna a escala que permita que la población mundial pueda tener acceso al antídoto, no importa su fabricante.

Más de 7 mil 943 millones de ciudadanos cuentan con las dos dosis, lo que debe estimular para que las personas que se resisten a cumplir este compromiso lo hagan ante la amenaza de la variante ómicron.



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Franklin Puello

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