Lunes, 19 de agosto, 2019 | 6:54 pm

La resurreción es histórica

“En primer lugar les he enseñado la misma tradición que yo recibí, a saber, que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; 4 que lo sepultaron y que resucitó al tercer día, también según las Escrituras” . 1 Corintios 15:3-4 Dios Habla Hoy (DHH).



El pilar de la fe cristiana se fundamenta en la resurrección de Cristo de los muertos, sin duda es la beta subyacente y el pasaje usado por Pablo especifica muy bien este elemento, de hecho, nos va a decir en ese mismo pasaje los siguiente: 12 Pero si nuestro mensaje es que Cristo resucitó, ¿por qué dicen algunos de ustedes que los muertos no resucitan? 13 Porque si los muertos no resucitan, entonces tampoco Cristo resucitó; 14 y si Cristo no resucitó, el mensaje que predicamos no vale para nada, ni tampoco vale para nada la fe que ustedes tienen. 15 Si esto fuera así, nosotros resultaríamos ser testigos falsos de Dios, puesto que estaríamos afirmando en contra de Dios que él resucitó a Cristo, cuando en realidad no lo habría resucitado si fuera verdad que los muertos no resucitan. 16 Porque si los muertos no resucitan, entonces tampoco Cristo resucitó; 17 y si Cristo no resucitó, la fe de ustedes no vale para nada: todavía siguen en sus pecados. 18 En este caso, también están perdidos los que murieron creyendo en Cristo19 Si nuestra esperanza en Cristo solamente vale para esta vida, somos los más desdichados de todos.” 

1 Corintios 15:12-19 Dios Habla Hoy (DHH)

 

La pregunta que muchos se hacen al respecto de este evento, es ¿cómo podemos validar la veracidad histórica de este evento? ¿Realmente es solo una fe o hay evidencias? Me gustaría en este día aportar algunos elementos resumidos sobre estas preguntas que quizás hasta tú tengas.

Evidencia extra bíblica de la existencia de Cristo:

Flavio Josefo (37-100 d. C.)

“Por aquel tiempo existió un hombre llamado Jesús, atrajo a muchos judíos y muchos gentiles. Delatado por los principales de los judíos, Pilatos lo condenó a la crucifixión. Aquellos que antes lo habían amado no dejaron de hacerlo, desde entonces hasta la actualidad existe la agrupación de los cristianos.” (Antigüedades 18:3:3).

Nota: Está editado sin las adulteraciones posteriores de la iglesia.

 

“Por haber muerto Festo y encontrarse Albino todavía en camino, [Anás] instituyó un consejo de jueces [sanedrín], y tras presentar ante él al hermano de Jesús el llamado Cristo, de nombre Santiago, y a algunos otros, presentó contra ellos la falsa acusación de que habían transgredido la Ley y, así los entregó a la plebe para que fueran lapidados.” (Antigüedades 20:9:1).

Tácito (56-120 d. C.)

 

“En consecuencia, para deshacerse de los rumores, Nerón culpó e infligió las torturas más exquisitas a una clase odiada por sus abominaciones, quienes eran llamados cristianos por el populacho. Cristo, de quien el nombre tuvo su origen, sufrió la pena máxima durante el reinado de Tiberio a manos de uno de nuestros procuradores, Poncio Pilato, y la superstición muy maliciosa, de este modo sofocada por el momento, de nuevo estalló no solamente en Judea, la primera fuente del mal, sino incluso en Roma, donde todas las cosas espantosas y vergonzosas de todas partes del mundo confluyen y se popularizan. En consecuencia, el arresto se hizo en primer lugar a quienes se declararon culpables; a continuación, por su información, una inmensa multitud fue condenada, no tanto por el delito de incendiar de la ciudad como por su odio contra la humanidad.” (Anales)

Plinio el joven ( 61-112)

 

“[Los cristianos afirmaban] haberse reunido regularmente antes de la aurora en un día determinado y haber cantado antifonalmente un himno a Cristo como a un dios. Hacían voto también no de crímenes, sino de guardarse del robo, la violencia y el adulterio, de no romper ninguna promesa, y de no retener un depósito cuando se lo reclamen.” (Epístolas 10.96)

Suetonio (69-122)

“Dado que los judíos hicieron constantemente disturbios por instigación de Cresto, él los expulsó de Roma.” (Suetonio, Catharine Edwards (2001). Lives of the Caesars. pp. 184, 203.)

Podríamos seguir citando fuentes como: el pagano Luciano de Samósata, Celso, el Talmud babilónico. Libros como: “El Caso de Cristo”, “El veredicto de la Historia”, “Evidencia que exige un veredicto”, entre otros. Pero quisiera culminar esta recopilación histórica provocando en nuestras vidas la necesidad de una reflexión profunda. Coqueteamos con la duda de si es fe sin evidencias, pero cuando vemos que la evidencia es abrumadora, ¿qué hacemos al respecto de ella? Parece que es como mucha gente cuando dice que “si veo entonces creo”, en este caso se trata de una disposición genuina e intencional para vivir de acuerdo a los preceptos del Señor. Recuerda que la esperanza cristiana se basa en “LA RESURRECCIÓN” y por tanto sabemos, que las aflicciones presentes y los “éxitos” presentes también son y serán pasajeros.

“La cuestión histórica de la Resurrección de Cristo difiere de otros problemas históricos en que plantea un reto a cada persona de forma individual. Cristo dijo (Jn. 11:25): «Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá». Para que la Resurrección de Cristo sea algo más que una hermosa historia de la Pascua, cada persona tiene que creer en su corazón que Dios ha resucitado a Cristo de los muertos, y confesar con su boca que Jesús es el Señor.”

Edwin Yamauchi (15 de marzo 1974 Christianity Today)

 

Dios te bendiga!

víctor-medina

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