La pelota nuestra
Llegó el mes de la pelota y confieso que pocas veces había percibido tanto entusiasmo entre los seguidores del pasatiempo nacional.
Ayer recibimos los primeros resultados de una postemporada muy atractiva y, aún así, los fanáticos demandan detalles de la pelota local.
Me luce que la corona del Escogido la campaña pasada ha contribuido a diversificar el interés de los aficionados y a pensar que también Gigantes, Toros y Estrellas pueden dar la batalla a Licey y Águilas, equipos que habían acaparado los últimos quince cetros.
Se perciben cambios en el manejo de las informaciones, hay un interés por atraer segmentos nuevos, la agresividad publicitaria es evidente y el cambio de patrocinio del Licey es una apertura a la competitividad que a todos conviene.
Los seis equipos han anunciado importados de buen nivel y sus jugadores nativos comienzan a dar más importancia a la pelota local.
La prensa, la gran aliada del béisbol, sigue haciendo su trabajo ético-profesional, pocas veces reconocido, pero de permanente promoción. Ya no importa que la Serie Mundial se meta en la pelota local, a los juegos buenos el público asiste. Siempre habrá juegos en rojo.