La mina de sal y yeso de Barahona, “una de las reservas de sal mineral más grandes de toda la región del Caribe y Centroamérica”, se diluye en un mar de vergüenza e indiferencia calculada de políticos, empresarios y “burócrata-técnicos” del Estado.
En tanto, los habitantes de Las Salinas, comunidad donde se asienta este monstruo de miles de toneladas de reservas salinas, mueren de enfermedades, insalubridad y miseria.
¿Es rentable industrializar estas inagotables reservas de sal? “Sí, es altamente factible y económicamente viable industrializar la sal de la mina de Las Salinas de Barahona, la cual está clasificada técnicamente por las autoridades dominicanas como un "gigante subutilizado" con un potencial masivo para la economía nacional”, afirman especialistas.
Estos expertos mineros aseguran igualmente que esta mina está en capacidad de “sostener procesos industriales continuos por más de dos siglos”.
¿Sal marina o sal gema?
Pero la paradoja de esta realidad es que, teniendo bien cerca esta portentosa mina de sal y yeso en Las Salinas, el Ministerio Administrativo de la Presidencia (MAPRE) ha informado que el presidente Luis Abinader dio su apoyo para la industrialización de la sal marina de Puerto Alejandro, Barahona, no así para explotar la montaña de sal gema que se yergue en las cercanías.
De eso hace precisamente dos años, o sea, fue en marzo de 2022. En esa ocasión se dio la instrucción para que una empresa privada y el ayuntamiento de Jaquimeyes se comprometieran a desarrollar un proyecto para procesar con fines industriales y comerciales la sal marina, en el puerto Alejandro.
Pero ahora, 24 meses después, surgen preguntas ¿en qué quedó ese proyecto que se estimó generaría más de 150 puestos de trabajos? ¿y la montaña de sal de Las Salinas para cuándo?
“A diferencia de las salinas de Baní o Montecristi que producen sal marina por evaporación solar, el yacimiento de Barahona es de sal gema (sal de roca mineralizada del subsuelo)”, comentan profesionales de la región.
Al respecto, señalan que la mina de sal y yeso de Las Salinas se sustenta en pilares fundamentales para su viabilidad industrial y comercial, como son un volumen excepcional, diversidad de aplicaciones industriales, sustitución de importaciones y existencia de mercados internacionales de deshielo en países fríos, como es el caso de Estados Unidos.
¿De cuánta sal estamos hablando? La Dirección General de Minería “estima que el yacimiento alberga entre 70 y 250 millones de toneladas métricas de sal gema”. “Esta cantidad convierte a la mina de Barahona en una de las reservas de sal mineral más grande de toda la región del Caribe y Centroamérica, con capacidad para sostener procesos industriales continuos por más de dos siglos”.
Alta pureza y concentración mineral
¿Qué uso se puede dar a toda esa cantidad de sal acumulada por largo tiempo en ese inmenso e inagotable macizo?
Se debe destacar primeramente que se trata de sal de “alta pureza y concentración mineral”, según se afirma. Eso garantiza, asimismo, que “el uso de la sal de esta mina va mucho más allá del consumo de mesa”.
En tal sentido, se debe significar que la reserva, estimada en 150 millones de toneladas métricas de sal gema, se pueden utilizar en los sectores farmacéutico y médico para la “elaboración de sueros y soluciones especializadas”. También, esta sal es útil para el consumo universal y agropecuario mediante el aprovechamiento de la tecnología de refinamiento, la cual actúa y puede procesarse masivamente para consumo humano y nutrición animal”.
Igualmente se precisa destacar que la sal gema tiene un uso muy valorado en los mercados internacionales de deshielo, razón por la cual “su exportación es altamente codiciada en países con climas fríos (como el mercado norteamericano) para el derretimiento de nieve en carreteras durante el invierno”.
Aquí importando sal y se tiene en demasía
Resulta inexplicable que el país, teniendo este material en demasía, sea importador neto de sal, se habla de que tenemos reservas de ese mineral que explotándolo asiduamente nos tomarías más de dos siglos para que se agote.
“Actualmente, la República Dominicana importa más de 120 mil toneladas métricas de sal refinada cada año (equivalente a más de 7 millones de dólares)”, según reporta el sector minero del Estado. “La industrialización de esta mina -agregan- permitiría suplir toda la demanda interna y revertir la balanza comercial”.
Se destaca en ese sentido, que “el puerto de Barahona fue diseñado originalmente en la década de 1950 con infraestructura pensada específicamente para la exportación a gran escala de esta sal y yeso, lo que reduce drásticamente los costos logísticos de exportación”.
Industrializar ¿el gran reto?
Es ostensible que los gobiernos de los últimos años plantearon en sus programas diversos planes de desarrollo para la región Sur, pero muchas veces estos no se orientan hacia producir beneficios que favorezcan a la mayoría de la población, sino que, casi siempre, se planifican para ayudar a intereses particulares.
Como ejemplos verificables se pueden señalar a esta mina de sal y yeso de Las Salinas y el arrendamiento “de por vida” del ingenio Barahona.
No obstante, sectores consultados afirman que en lo que respecta a los minerales. la explotación industrial de la mina de sal y yeso de Las Salinas, Barahona, es rentable y de innegable factibilidad técnica. Pero el Estado, sin embargo, no toma iniciativas para su aprovechamiento a favor de la región. Ha ocurrido todo lo contrario.
“El proyecto ha enfrentado históricamente trabas burocráticas y contractuales tras el proceso de disolución y capitalización de la antigua Corporación Dominicana de Empresas Estatales (CORDE)”.
Se precisa que, “mientras la colindante mina de yeso opera con normalidad a nivel industrial, la sección de sal gema ha permanecido bajo periodos de inactividad o explotación artesanal precaria”.
El yeso que se extrae ha servido para beneficiar a una poderosa cementera muy cercana a este y a otros gobiernos.
Se recuerda que en años anteriores en que la mina de Sal y Yeso era explotada intensamente y su producto exportado a través del muelle de Barahona, la comunidad de Las Salinas gozaba de un gran movimiento económico, se crearon plazas de trabajos no solo para los salineros, sino también para habitantes de las comunidades aledañas.
El Instituto del Yeso ¿para cuándo?
¿Cuándo volverá de nuevo esa época de bonanza a la comunidad de Las Salinas y a la provincia de Barahona con la explotación de su mina de sal?
En un anterior artículo sobre la situación en que están estas reservas minerales, sostuve irónicamente que la comunidad de Las Salinas “carga sobre sus espaldas 800 millones de toneladas métricas de yeso, pero que el Estado era indiferente ante esa riqueza mientras los salineros padecen miseria y desolación”.
Y si a eso se le suman 250 millones de toneladas de sal gema la carga es todavía más pesada.
Precisé entonces que el yeso, en tanto, es explotado por una cementera privada que no aporta o aporta muy poco de los beneficios de esa riqueza a los pobladores de Las Salinas.
En esa oportunidad, sugerí la creación del Instituto del Yeso de Las Salinas.
Entiendo que una entidad de esa estirpe serviría como bastión cultural para formar artesanos que elaboren piezas del valioso mineral para fines ortopédicos y para creaciones de esculturas que se venderían a potenciales turistas llamados a visitar esas comunidades en el fragor del futuro auge del turismo en la región.
La creación de ese Instituto no ha tenido eco en las autoridades, ni municipales, ni provinciales, ni del gobierno. Les ha importado mucho menos a los diputados y senadores de la zona, los cuales viven pendientes a los jugosos beneficios que deja el cargo.
“El municipio de Las Salinas posee dos minas que deben equivaler a una enorme riqueza. Pero no es así. La explotación de estas reservas mineras más que generar progreso ha sumido a esta comunidad en la miseria”, señalé entonces.
En tanto, la cementera que extrae el yeso de Las Salinas uso este mineral como materia prima y engrosa en sus arcas enormes dividendos.