La innovación en las ciudades y sus desafíos

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Víctor Féliz-municipalidad

*Por Víctor Feliz

En nuestro artículo del pasado 2 de febrero decíamos sobre este tema que el término innovación nos lleva al entendido de que innovar es algo nuevo. A veces podemos identificar algunas acciones que se vienen desarrollando de manera exitosa y sin embargo se necesitan de una versión 2.0 que logre su permanencia y cumpla los cometidos más allá de las expectativas deseadas.

La implementación de algo novedoso conlleva identificar que la inversión de capital, sea netamente público o mixto, no solo se lleve a cabo cumpliendo las exigencias sobre la transparencia y manejo de los mismos, sino además que sea un gasto con calidad que es lo que en fin se busca. Si añadimos que todo este esfuerzo se encamine a la generación del bienestar colectivo, dinamización de la economía, generación de empleos y sostenible en el tiempo, entonces podremos mencionar el término “Desarrollo”. Aquí inicia el desafío, a nuestro juicio, más importante: establecer las prioridades sobre en cuales campos del desarrollo iniciar este proceso, la implicación del dinamismo, la competitividad que genere confianza y participación activa del sector privado.

Podemos ver el concepto de “Smart Cities” o ciudades inteligentes, donde se persigue no solo el bienestar colectivo, sino colocar una ciudad como un ente más amigable y que facilite el desenvolvimiento cotidiano entre ciudadanos y los que la visitan. Esto es una muestra innegable sobre un reto que nos enfrenta en estos momentos de globalización tecnológica. Podemos ya con una sola tarjeta electrónica usar transporte público, visitar museos, sitios históricos, pagar estacionamientos y hasta obtener descuentos en tiendas y restaurantes, pero si además de todo esto la misma tarjeta podemos usarla en diferentes ciudades o localidades de un mismo país o región, entonces la conclusión es que el reto próximo sería verdaderamente impresionante.

Toda actividad humana que persigue logros o metas ambiciosas requiere de un liderazgo responsable, mientras más ambiciosa más fuerte debe ser ese liderazgo. Anteriormente ese liderazgo recaía sobre una sola persona o institución, hoy ese término es absolutamente diferente. Liderazgo responsable es colectividad. “El liderazgo podemos encuadrarlo en una disciplina pedagógica para conseguir que la gente no espere que otro resuelva su problema, sino que sea capaz de preguntar o provocar desequilibrios tendentes a crisis cuyas soluciones no tiene respuestas técnicas o tecnológicas”. (sic).

Los gobiernos locales son perfectamente capaces de llevar a cabo esta tarea como puntal o foco central para desarrollar todos estos cambios que se requiere. Ser socios activos y participar de sus beneficios tangibles e intangibles es realmente su obligación y deber. Temas como la transparencia en los procesos de conformación de sociedades e identificación de posibles soluciones, así como el uso o reinversión de beneficios pecuniarios siempre deberá ser acompañado de veedores. Con estos últimos se cierra el círculo sobre la participación de la sociedad civil y con ello la garantía de un ejercicio transparente.

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