La informalidad parece perpetuarse en los mercados secundarios de la frontera dominico-haitiana

Por: Wagner Gomera A. y Juan Del Rosario S.*

Alrededor de los principales puntos fronterizos (Dajabón, Elías Piña, Jimaní y Pedernales) coexisten más de 50 espacios donde se realizan transacciones informales que tienen un peso importante en el volumen y en el valor del comercio bilateral.  Estos puntos se alimentan y alimentan desde/a los mercados limítrofes principales en los que cada uno de ellos tiene uno o varios productos importantes.

Por  ejemplo, en el entorno de la frontera Dajabón/Ouanaminthe donde se encuentran, el mercado municipal, los pasos fronterizos del  Corozo, El Polvo, Tilory y  boca de masacre en Pepillo Salcedo que, aunque pertenece a la provincia de Montecristi, las actividades de comercio con Haití están muy relacionadas con la provincia vecina de Dajabón y en el lado haitiano con Fort Liberté.  En esos mercados se mueven cada año alrededor de unos USD 13.1 millones de dólares norteamericanos, de los cuales el 70% se produce en el mercado municipal de Dajabón, un 13% en El Hoyo y Tilory y un 4% en Boca Masacre (Pepillo Salcedo).

 

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Fuente: Del Rosario y Gomera. Año 2015.

Los productos comercializados en el mercado municipal son textiles, calzados (los dos principales) y en menor medida productos agropecuarios entre los que se encuentran vegetales y frutales. En la comunidad del Corozo se comercializa café, en el punto conocido como El Hoyo, que conecta a Capotillo Haitiano con Capotillo Dominicano se comercializa básicamente frutales de temporadas, principalmente mangos de la variedad Jean Marie, o Yamagui como se le nombra en República Dominicana; en tanto que por  Tilory, que es el punto principal de intercambio de chivos o cabritos que son traídos por los haitianos desde el Plató Central  hasta este punto y vendido a dominicanos que los distribuyen en la línea noroeste.

Finalmente en Boca  Masacre el intercambio se desarrolla fundamentalmente con  productos del mar como pescados, lambies y langostas, en forma de trueque, los dominicanos entregan pescados y lambies a los haitianos y estos entregan langostas a los primeros, en este punto los haitianos vendean a demás textiles y calzados que son distribuidos en las zonas del pueblo, por vendedoras generalmente mujeres, en tanto que los pescadores son  hombres, se trasladan cada día desde la zona de Fort Liberté en camionetas y en yolas hasta la boca del Río Masacre y cruzan hasta el poblado de Pepillo Salcedo a vender sus productos.

Como se puede observar, estos puntos le confieren al comercio informal cierto carácter de perpetuidad debido a los tipos de productos comercializados y a la ausencia total de infraestructuras físicas, tecnológicas, servicios y de recursos humanos para su organización. ¿Vale preguntarse si toma tiempo organizar el comercio informal que se verifica en los principales puntos de frontera entre la República Dominicana y Haití, cuánto tomarás organizar estos espacios?

*Profesores de la Escuela de Economía Universidad Autónoma de Santo Domingo.

Investigadores   del Comercio Fronterizo y las relaciones económicas, entre la Republica Dominicana y Haití.

 

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