El Amazonas es un tesoro natural único.

El  que contiene la selva tropical más grande y diversa del mundo ocupa más de 6,8 millones de km2 y es hogar de 33 millones de personas y de miles de especies.

Entre sus muchas funciones está ayudar a la región – y a todo el planeta – a equilibrar el clima, repartir las lluvias y capturar cantidades ingentes de dióxido de carbono (CO2), uno de los principales gases de efecto invernadero.

Un rol crucial para mitigar los efectos del cambio climático.

Sin embargo, las tasas de deforestación en los nueve países amazónicos siguen en aumento.

Mapa de la localización del bioma amazónico

En 2018, Brasil y Bolivia estuvieron entre los cinco países que más perdieron bosques primarios en todo el mundo, según la organización internacional Global Forest Watch.

En 2019, los dos países vieron aumentar dramáticamente el número de incendios en sus regiones amazónicas.

El acaparamiento de tierras, la expansión de las fronteras agrícolas y ganaderas, junto a la minería y la explotación económica descontrolada, son consideradas las principales actividades responsables.

Pero la deforestación no es el único problema.

-- publicidad --