La gente está preocupada
El caso en que está envuelto el lanzador de los Orioles, Alfredo Simón ha concitado la atención de todos los sectores del país.
Sobre ese aspecto me escribe el psicólogo Luis Vergés. Veamos: Soy admirador y fiel seguidor de tu columna, que supongo la lee un público selecto de esos que todavía nos preocupamos, al igual que tú, por aportar en favor de una sociedad diferente.
Sé que por razones de espacio en tu última columna no pudiste analizar las causas de este comportamiento social tan destructivo, que en nombre de su fama e impunidad exhiben algunos peloteros, que como tú referiste ya son varios los casos donde han quitado vidas, y yo agregaría que si sumamos los casos de violencia de muchos de ellos que no han generado en tragedia, habría que hacer una seria reflexión, y sobre todo un plan de acción para detenerlos.
Soy un fiel admirador del baseball y más que promover un estigma hacia los principales actores de este deporte, deseo incentivar una reflexión que nos ayude como sociedad a comprometerlos como verdaderos promotores del principal valor que es la vida, y evitar a como dé lugar que nuestra sociedad los vea como una amenaza a la seguridad e integridad física de las personas.
Estos atletas tienen que entender que la fama del deporte que practican les confiere una forma de poder que bien podrían usarlo para realizar aportes importantes, como por ejemplo, humanizar cada vez más esta sociedad, de manera que se convierta en un entorno seguro para ellos mismos disfrutar de los millones de dólares que con justicia se ganan y por la paz de su familia.
Hay algunos factores que a mi juicio debilitan este anhelo y que junto a la irresponsabilidad que tienen estos atletas al no medir consecuencias de sus acciones, pienso que debemos mencionar.
Estos factores son: énfasis excesivo en la explotación del talento atlético de estos jugadores y a quienes se les percibe más como una mercancía de valor dentro de un deporte que además es una gran empresa.
Esto trae como consecuencia una pobre inversión en los procesos de fortalecimiento de las habilidades sociales y morales que requieren para convivir de forma adecuada.
Falta de preparación para el uso adecuado del tiempo libre (nota que la mayoría de sus acciones violentas se producen en fechas y efemérides donde ponen en evidencia su falta de controles internos).
Su mejor control es el ajetreo de su práctica deportiva, mientras más ocupados, mejor. Pero no siempre tendrán controles externos.
Casos precedentes donde ha habido grados de impunidad, esto les hace creer que son omnipotentes y que gracias a su poder se pueden salir con la suya y disponer de la vida de los demás. Luego te volveré a escribir para profundizar este tema.