La falta de servicios básicos trastorna la vida en El Valiente

La falta de servicios básicos trastorna la vida en El Valiente

La falta de servicios básicos trastorna la vida en El Valiente

La sala de emergencia del Centro de Primer Nivel de Atención del sector no está en condiciones para atender la salud.

El Valiente, La Caleta.-La salud, energía, educación y seguridad suponen ser un derecho de cada ciudadano, pero al parecer menos para los del sector El Valiente, que llevan más de 20 años sobreviviendo sin estos.

No solo carecen de esos servicios, sino que decenas han perdido la vida tratando de conseguirlos por sus propios medios.

El caso más reciente fue el del pastor evangélico Nelson Pérez Rosario, de 50 años, que murió electrocutado hace un mes en plena iglesia cuando agarró el micrófono para iniciar el culto religioso.

Este no fue un hecho aislado, ya que hasta cinco personas han perdido la vida en una semana por cortocircuitos y alto voltaje, según declaró Nelson Montero, miembro del Cuerpo de Bomberos de ese sector.

Así está el  baño de los pacientes de la policlínica de esa localidad.

Así está el baño de los pacientes de la policlínica de esa localidad.

Sin redes eléctricas

El problema es que en esa comunidad no existe una red eléctrica adecuada ni suficientes postes de luz, por lo que una gran parte de los residentes manipula directamente los cables de alta tensión para conectarse a la red.

Hacen peligrosas conexiones, en su mayoría con pedazos de alambre (incluso de teléfono), las cuales han causado varios incendios, quema de equipos electrónicos y muertes, explicó Luis Benítez, coordinador del Consejo de Desarrollo de El Valiente.

“Las personas no toman conciencia y se enganchan de cualquier alambre, porque debido al alto nivel de pobreza buscan la manera de conectarse, ya que la luz les sirve de sustento económico”, agregó Andy de León, subcoordinador de ese comité y capitán del Cuerpo de Bomberos. Agregó que en repetidas ocasiones han solicitado formalmente a Edeeste que resuelva esta situación, ya que una gran parte de la población está dispuesta a pagar por el servicio, pero aun no tienen solución.

Problemas en salud

Además de la energía, la salud es otro de los problemas del sector.

“Aquí falta de todo, pero ¿a quién se le pide?”, se preguntó Epifanio Reyes Luciano, uno de los residentes del lugar, mientras cargaba dos cubetas llenas de agua.

Y es que la comunidad de 25,648 habitantes apenas cuenta con una pequeña policlínica (Centro de Primer Nivel de Atención) que está literalmente cayéndose a pedazos.

Casi no dispone de medicamentos y los pocos equipos que posee lucen en muy mal estado. Dos médicos, un pasante y dos enfermeras es todo el personal con que cuenta ese local, que cada día atiende más de 50 pacientes.

“Hemos recibido promesas de que van a arreglar este centro, pero se han quedado en palabras”, indicó una de las enfermeras de la unidad de atención primaria.

Para Epifanio Reyes Luciano, padre de cinco hijos, las precariedades de salud del lugar no son más que un abuso. “Si se presenta una urgencia grave tenemos que ir a la maternidad de Boca Chica o al hospital Darío Contreras, que está en Santo Domingo (unos 15 kilómetros)”, criticó.

Faltan maestros

En cuanto a la educación, el sistema funciona como en el resto del país, pero faltan maestros. “La comunidad es buena y quiere avanzar, pero necesita ayuda”, expresó Germania González, directora de la escuela básica El Gran Valiente.

Precisó que la comunidad cuenta con cuatro escuelas básicas y dos liceos. Pero solo en la que ella labora hay 836 estudiantes y 22 maestros.

“Necesitamos siete profesores más, porque tenemos que estar repartiéndonos las horas de clase para poder suplir las materias”, se quejó la directora.

Pero aclaró que ese problema no es exclusivo de ese plantel, sino de todo el sistema. Los residentes mantienen la esperanza de encontrar solución a sus males, pero solo han recibido promesas.

*Por Ana Lantigua