La disyuntiva del déficit fiscal

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El déficit fiscal anual es la brecha resultante de la diferencia entre los ingresos fiscales y los gastos de un gobierno a lo largo del periodo de un año.

Por lo general, los déficits fiscales son cubiertos mediante el endeudamiento, sea este nacional, interno, o internacional, muchas veces llamado deuda externa.

En los Estados Unidos de Norteamérica (EE.UU.), al igual que en la mayoría de los países desarrollados, en la actualidad se debate la creciente cifra del déficit fiscal anual y cuáles políticas pueden adoptarse para detener su crecimiento, y de alguna manera lograr su reducción.

En el caso de los EE. UU. existe una ventaja, y es que su moneda, el dólar, es tomada como reserva en la mayoría de los demás países, permitiendo ello que dichos países, mediante sus tenencias en dólares, financien dicho déficit. Tal es el caso de la China.

Muchos economistas norteamericanos argumentan que la reducción del déficit, y por consiguiente de la deuda pública, debe esperar que la economía global presente signos más fuertes de recuperación. Al presente, la relación entre la deuda de dicho país y su producto interno bruto alcanza el 89%, a sabiendas que la teoría establece que cuando dicho índice excede el 90%, las consecuencias económicas negativas son inevitables. Pero como accionistas singularmente importantes del FMI, este no hace nada al respecto.

Inclusive, amplios grupos de estudiosos afirman que EE. UU. está al borde de una crisis semejante a la vivida por América Latina durante la década de los años 80; la llamada década perdida.

El reto que vive la economía del norte, así como la de Europa, debe ser amplia y cuidadosamente estudiada, ya que de las decisiones que se tomen para enrumbar las mismas, mucho nos impactará y determinará como nuestro país continuará manejando su política económica, con o sin FMI.

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