La banca habla de inclusión, pero ¿incluye a todos?

Stanly Abreu, columnista
Stanly Abreu

La inclusión financiera es el proceso que les permite a los sectores vulnerables acceder al sistema financiero a través de instrumentos útiles que le permita operar en la banca nacional sin la necesidad de recurrir al mercado usurero.

La entrada al sistema financiero es el principio de mayor importancia en el acceso de las personas a la banca nacional, pero también debemos mencionar que la autonomía, la dignidad y la igualdad de condiciones son lo que permite que el mismo tenga, por lo menos, ciertos niveles de humanidad.

La Superintendencia de Bancos (SB), a través del Departamento de Innovación e Inclusión Financiera, realizó la segunda edición del informe Hacia un Sistema Financiero Inclusivo y Sostenible, que tiene como propósito conocer la evolución del sistema financiero frente a los sectores vulnerables, permitiendo así adoptar políticas públicas que mejoren las condiciones de algunos segmentos sociales.

El informe revela que las mujeres han tenido una gran participación dentro del sistema financiero en los últimos años, y esto se puede ver incluso en la evolución de los clientes únicos. Sin embargo, aunque actualmente representan el 48 % de las personas con crédito en el país, solo el 14% de las entidades tiene productos destinados a las mujeres y solamente el 18% de los programas de educación financiera va destinado a ellas.

En cuanto a las personas mayores de edad, el 16% de los encuestados afirmó que ha sido rechazado por la entidad financiera debido a su edad. Además, solamente el 9% de las 44 entidades financieras ofrece productos destinados a este segmento vulnerable.

Las personas con discapacidad enfrentan importantes desafíos, especialmente con los canales digitales. Aunque el 84% de las entidades tiene rampas adaptadas para este segmento, solamente el 45% tiene una página web accesible, el 20% ofrece aplicaciones móviles accesibles y el 18% ofrece banca en línea accesible. Esto evidencia el acceso limitado de las personas con discapacidad a los productos financieros.

Aunque el sistema financiero dominicano en los últimos años ha logrado importantes avances, no es menos cierto que tiene deudas pendientes con los sectores vulnerables, que necesitan una banca nacional uniforme que se adapte a sus realidades.

Sobre el autor

Stanly Abreu

Licenciado en Contabilidad por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), con Maestría en Gestión Financiera y una Especialidad en Riesgos Financieros. Se destaca por su vocación investigativa y su pasión por el análisis de temas financieros y bancarios.