La ACD y El Pabellón
En el fin de semana estalló un impasse que estaba pendiente entre la ACD y el Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano.
Como acedeísta militante conozco que desde hace tiempo se postergan contradicciones en torno a la institucionalidad que debe primar en un organismo que tiene -o se arroga- el derecho de llevar a la inmortalidad los deportistas de una nación, con sus respectivas implicaciones.
Esta vez Ramón Cuello, presidente y vocero de la ACD, denunció que la elección de José Rijo no fue realizada de manera colegiada sino por cronistas deportivos de manera independiente, muchos no pertenecientes a la entidad, de espaldas al organismo, ¡Así no vale!
El Pabellón de la Fama fue una buena iniciativa de sus fundadores (44 años), pero se ha quedado en el anacronismo, repleto de debilidades.
Asistí al ceremonial del domingo, como actuante, atendiendo a una distinción del amigo Néstor Ramírez, exaltado en béisbol aficionado, y en honor y lealtad a esa vieja amistad, pero estoy con la ACD, no porque sea mi institución madre, sino porque tiene la razón. Es tiempo de enmendar entuertos.